MIL MILLONES DE PERSONAS HAMBRIENTAS

Aquí voy a resumir el informe número 127 de enero de 2.009, de Intermón Oxfam, que lleva el mismo título que este resumen y que pueden leer en su totalidad y totalmente gratis, en la web de dicha ONG. Escribo aquellas cosas que me parecen más interesantes e impactantes e intento evitar, aquellas, sobre las que ya he hablado en otros artículos de este blog. Ahí va:

Aunque el porcentaje de personas que padecen hambre, ha disminuido, el número total de hambrientos en el mundo ha aumentado.

En 2009, el número de personas que padecen hambre son 963 millones, de los que dos tercios, viven en la región pacífica de Asia (incluyendo 200 millones en India).

Es variable el número de países en los que ha disminuido o aumentado el número de hambrientos, aunque el peor es el África Subsahariana, que ha aumentado 43 millones en los últimos 15 años, llegando a 212 millones.

En 2007 y 2008 hubo un aumento increíble del precio de los alimentos, aunque luego empezó a bajar; pero esto ha afectado mucho a los 1.000 millones de personas que viven con menos de 1 dólar al día.

Encima, al gastar más en alimentación, se deja menos dinero para gastar en educación y sanidad.

A los países más pobres les afecta más la subida de precios, ya que la mayoría, dependen de las importaciones para poder alimentarse.

En algunos países existen pobres cuyos gobiernos les surten de diferentes maneras el alimento diario; de todas formas, algunos, sobre todo los países más empobrecidos, se han visto que por diversas causas, ya no pueden alimentar a sus ciudadanos más pobres. Un ejemplo, con la crisis, los países donantes dan menos dinero a los países en desarrollo, con lo que los gobiernos de éstos se ven que no pueden alimentar a sus compatriotas más pobres tal y como hacían antes.

El cambio climático, provoca aumento de la frecuencia e intensidad de las catástrofes naturales, lo que influye en la merma de la agricultura y la ganadería, lo que conlleva a un aumento del hambre.

Los gobiernos y las agencias de ayuda, deben tomar partido contra la variabilidad de los mercados y las variaciones climáticas, para proveer de alimentos a los más pobres también en tiempos de crisis.

Este informe trata cuatro secciones diferentes, las cuales iré resumiendo por orden, como vengo haciendo en este tipo de informes de IO (aunque también las voy a enunciar, lo que no suelo hacer), que resumo en este blog que tan amablemente me han cedido los de Farmacéuticos Sin Fronteras de España.

1.  Reconocer la escala y la naturaleza de la crisis

Una vez se reconozcan éstas, ha de haber consenso sobre cómo actuar en cada situación.

Uno de los problemas del hambre es que no se mide de forma adecuada, ni quién necesita ayuda.

Existen distintos grupos vulnerables a padecer hambre, pero muchos de éstos no se tienen en cuenta.

La desnutrición temporal, que afecta a millones de personas cada año, también debe tenerse en cuenta.

La vulnerabilidad por los desastres a veces no está reconocida por los estados, por lo que no se tiene en cuenta.

El hambre se debe considerar, no sólo como la falta de alimento, sino también como la dificultad de acceso al alimento existente.

Muchos países no quieren reconocer que en ellos existe hambre, ignorando el derecho de las personas al alimento, por lo que a veces, las agencias encargadas de reconocerlo, chocan con los gobiernos al proclamar que en esos sitios hay hambre.

Se han de usar criterios comunes (dependiendo de las distintas circunstancias), para determinar si en un sitio determinado, en un momento dado, hay hambre o no.

2.  Mejores respuestas a las crisis a través de soluciones a largo plazo.

La ayuda internacional es muchas veces imprescindible para evitar la hambruna en casos de desastre o conflictos, en donde los gobiernos o no pueden o no tienen voluntad para arreglar dichos problemas. En  estas ocasiones, la pobreza que ya existía, se transforma en pobreza extrema.

La mayor parte de las veces en que se ha necesitado de ayuda internacional desde principios del milenio, ha sido en zonas de hambruna crónica y pobreza, a los que pequeñas variaciones les provocan grandes problemas.

El derecho al alimento corresponde al gobierno, de hecho, en los países democráticos, las hambrunas raramente ocurren.

Una cosa es hambre puntual y otra bien distinta es la crónica.

Cada país debe adoptar unas medidas específicas; ejemplo lo que se está haciendo en algunos países como Brasil o Etiopía (distintas cosas en cada país), para que los más pobres de sus países, no pasen hambre y lleguen incluso a ahorrar, para épocas de posible penuria.

El liderazgo y el compromiso de los gobiernos, es fundamental para sacar a sus conciudadanos más pobres de la hambruna. Cito textualmente: “Las formas de actuar son variadas, como ofrecer subsidios, créditos y seguros a los agricultores, pastoralistas y las comunidades pesqueras para insumos (…) Eliminar tasas de la escuela y mejorar la educación nutricional”. Y otros ejemplos más pueden ver en el informe original de Intermón Oxfam.

Los países ricos productores de cereales, hicieron que los países pobres eliminaran sus reservas de cereales, pues les salían más barato importarlos, pero esto ha hecho que los pobres dependan de la volatilidad del mercado, lo que ha hecho que con la crisis, suban los precios de forma desorbitada; por ello, se ha vuelto a que el pequeño agricultor y su comunidad, guarden el cereal en épocas de bonanza y lo puedan coger en épocas de necesidad, o bien venderlos a precios más altos cuando pase la época de recolecta, en la que hay mayor oferta que demanda, hasta que pase al revés. Y así no depender de la ayuda alimentaria importada, que aunque sea de precio menor, a la larga sale más caro, entre otras cosas porque el dinero se va afuera.

Con el cambio climático, existe mayor probabilidad de catástrofes climáticas; está demostrado que invertir en prevenirlas sale mucho más barato que intentar arreglar el desastre una vez ocurre. De normal, un dólar en prevención, ahorra aproximadamente 4 dólares al estado en costes de emergencia y rehabilitación.

A pesar de la importancia y el cierto avance en la “Reducción de Riesgos de Desastres”, los gobiernos son poco partidarios a invertir en ellos, y no se les da la importancia debida, ni se considera una prioridad.

3.  Empoderar a las personas y a las comunidades para garantizar su derecho al alimento y a los medios de vida.

Intermón (y otros) cree que el alimento y la protección social son cuestión de derechos y no de caridad. De esto se deben ocupar tanto los gobiernos como los ciudadanos con su participación activa en políticas nacionales de alimentos, agricultura y protección social; éstas deben estar representadas por varios grupos poblacionales como sindicatos, organizaciones de mujeres, organizaciones internacionales, etc.

En casos de crisis alimentaria, las comunidades locales deben participar en las decisiones que afectarán a sus vidas y a sus medios de vida.

La participación de todos, asegura una mejor ejecución de las políticas puestas en marcha en este sentido; con lo que también son más transparentes las organizaciones políticas.

Dejar en manos de la sociedad, es mejor que la privatización solicitada muchas veces por los donantes.

4.  Ayuda internacional; dinero, partenariado y coherencia.

La ayuda internacional debe influir de distintas maneras. Así por ejemplo, si un país es de renta media o muy baja, actuará de distintas maneras (como ya dije más atrás); por ejemplo, en los últimos, debe influir en casi todos los sectores (ya que caso de existir, éstos suelen estar mal estructurados) hasta llegar a la base (caso de Etiopía), fortaleciendo las capacidades locales; en los otros (caso de Brasil), deberá actuar a un nivel más alto, pues el país ya tiene ciertas infraestructuras. Así pues, según sea la renta del país, así será el tipo de ayuda.

Muchas veces la ayuda internacional no es la adecuada, cosa que suele pasar con la agricultura, la cual no se subvenciona lo suficiente, y eso que es la que en gran medida puede ayudar a disminuir el hambre, en cambio “la ayuda alimentaria sigue siendo la respuesta predominante al hambre”.

Hay que intentar que la ayuda alimentaria en especies, no proceda de los países ricos, sino obtener los alimentos de los pequeños productores del país al que se le ayuda, para así aumentar el nivel económico y aumentar la producción, con lo que proporcionar puestos de trabajo a los lugareños; mientras que si la ayuda es en forma de alimentos, se perjudicará a todas estas personas, que no pueden competir con los precios de los países más ricos.

Ha de haber coordinación entre las distintas instituciones, para actuar de forma coordinada y evitar solapamientos.

En 2008, el G8, propuso lanzar una “Agencia Global para la Agricultura y la Alimentación”, la cual “debe apoyar los planes nacionales de alimentos, agricultura y protección social. Debe establecer mecanismos de coordinación a nivel político, técnico y financiero a través de la asociación entre gobiernos, y organizaciones de productores y consumidores, el sector privado y ONG nacionales o internacionales”.

No hay garantías de que ciertas organizaciones supranacionales, actúen como debieran y no en función de ayudar al más rico a costa de disminuir la ayuda al más pobre.

Recomendaciones:

Algunas recomendaciones que pone este informe, son:

A)   Los gobiernos de los países en desarrollo deben: “Promover un entendimiento común del hambre y la vulnerabilidad, así como una respuesta adecuada a ambos”.

Asegurar que las comunidades afectadas estén atendidas correctamente y actuar según sea hambruna crónica o en pico de crisis.

Favorecer el uso de alimentos locales.

La ayuda humanitaria debe reducir también la vulnerabilidad a largo plazo.

Participación de la sociedad civil y también del sector privado.

Reunión y coordinación de todos los organismos relevantes.

B)   Los donantes y las organizaciones internacionales deben:

Apoyar el rol activo del estado.

Apoyar más económicamente que en especies, sobre todo cuando esto sea más aconsejable.

Comprometerse a una alianza global nueva y mantener las ya existentes que funcionen bien.

C)   Las organizaciones internacionales no gubernamentales (OING) deben:

Coordinar, más que suministrar directamente la ayuda.

Apoyar a las ONG locales.

Espero que la lectura de este resumen les haya servido de provecho. Como siempre, para saber más sobre el tema, les aconsejo que lean este informe completo sobre los aproximadamente 1.000 millones de personas hambrientas que hay en el mundo en la web de Intermón Oxfam. Repito que el nombre del informe, es el mismo que tiene este resumen.

Saludos cordiales:

Servando Blanco.

2 Responses to “MIL MILLONES DE PERSONAS HAMBRIENTAS”

  1. Marta boticaria dice:

    me ha parecido muy interesante vuestro y he querido compartirlo en mi muro de facebok

    http://www.facebook.com/martaboticaria

  2. Servando Blanco Déniz dice:

    Me alegro que te resulte interesante.
    Muchas gracias por el comentario y por compartirlo; saludos:
    Servando.

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