DE INTERÉS PÚBLICO (II): Salud, educación, agua y saneamiento para todos

 

Aunque en el anterior artículo sobre este informe de Oxfam, hablé de los éxitos de algunos mundos en desarrollo, lo cierto es que en la mayor parte de los países en desarrollo, no ocurre esto, sino todo lo contrario, o sea, gente que no puede ir al médico, ni enviar a sus hijas al colegio y en cuyas casas nunca ha habido un grifo ni un aseo.

Conseguir estas cosas a los pobres es cosa de los gobiernos, no solo por ética, sino porque a largo plazo, sale rentable, beneficiando al país y a la economía.

Así, en estos sitios no existen servicios públicos y si los hay, son demasiado caros para los pobres y con carencias de personal. Ejemplo de esto son los hospitales y universidades, de los que se benefician principalmente las clases medias.

Los fracasos se deben no solo a la falta de dinero, sino también a la falta de compromiso de los gobiernos.

En los servicios públicos a veces hay muy poco personal, con lo que trabajan en condiciones muy duras y por un salario bajo; son una especie de héroes. Y también se juegan la vida, como por ejemplo varios enfermeros que trabajan sin usar guantes desechables, porque no los hay en sus centros sanitarios.

Los salarios del personal público como profesores y enfermeros, no llegan ni para comer, de tal forma que a veces se las ven y se las desean, para poder comprar un poco de carne. Encima existe poco personal preparado como para cubrir las vacantes.

Globalmente faltan 4,25 millones de profesionales sanitarios y 1,9 millones de profesores, con lo cual todos esos servicios están sobresaturados; así por ejemplo, el ideal en primaria es de 40 alumnos por clase, pero por ejemplo en Nepal la ratio es de 180 alumnos por clase. En una cuarta parte de los países del mundo, hay menos de la mitad de los profesionales sanitarios que se necesitan.

Un ejemplo, encima de la escasez de personal sanitario, en algunos sitios, un 25% de éstos morirá de Sida, y antes, cuando estén enfermos, no podrán asistir a trabajar. Observarán que en esos sitios, todo son penurias y más penurias.

La mayor parte del personal sanitario de los países en desarrollo, emigra a Europa y USA, o bien van a la empresa privada. En estos dos sitios, vive el 20% de la población mundial y ahí están el 50 % de los médicos y el 60% del personal de enfermería del mundo.

En muchos países, el estudiante debe pagar el uniforme y los libros para las clases, pero ni siquiera eso pueden pagar los más pobres; también deben pagar la sanidad, de tal forma que a veces, los pobres pagan mucho más que lo que el estado paga por ello.

El agua sí es necesario que la paguemos todos, pues es un bien escaso; así y todo deberían existir cantidades mínimas gratis diarias para los más pobres o bien a precios muy bajos para ellos, pues es un bien indispensable para la vida; por supuesto que no siempre ocurre esto.

El número de muertes aumenta cuando hay que pagar los servicios sanitarios; por ejemplo, las mujeres embarazadas pobres, no pueden costearlo, por lo que aumenta el número de hijos muertos y el de embarazadas muertas. Está demostrado. Muchos se tienen que endeudar para pagar los servicios sanitarios, cuando no son gratis. Ejemplos de estos países son Nigeria, Burundi, Georgia, etc.

Cuando el estado no proporciona los servicios citados, pues hay que recurrir a ONGs, iglesias, mezquitas, empresas privadas, etc, los que influyen en todos los ámbitos, desde los vendedores ambulantes, como hasta en las grandes corporaciones multinacionales; unos se dedican a los ricos y otros a los más pobres.

El agua y la sanidad muchas veces son ofertadas por estos entes, mientras que la educación primaria, suele correr a cargo del estado, aunque a veces ésta también es ofertada por ONGs, la Iglesia, etc, cuando los gobiernos no se hacen cargo de ella.

A veces las pequeñas comunidades construyen sus escuelas, sus pozos de agua comunitarios y cuidan a sus enfermos, pero sin ayudas, mantener éstas en el tiempo, se hace casi imposible. Al principio, esto viene bien, pues da trabajo a la comunidad, pero luego, el mantenimiento es muy difícil.

Muchas veces las ayudas son muy puntuales, pero suelen ser bien recibida, pues para los pobres, ya eso es algo.

En muchas partes, los proveedores con afán de lucro, aumentan la carestía del servicio, así muchos pobres, se ven que deben pagar mucho, por ejemplo por un litro de agua potable.

Cuando estos servicios no los regula el estado, o los regula mal, es posible que los que sufran las consecuencias sean los más pobres. Dependen muchas veces estas cosas de la falta de dinero, su mala utilización, y muchas veces de la corrupción, que suele debilitar las estructuras.

Cuando hay poco dinero, pero éste se emplea bien, es increíble la de cosas que se pueden hacer con él; pero muchas veces los gobiernos no tienen el suficiente dinero como para aumentar los servicios para poder alcanzar los ODM (Objetivos de Desarrollo del Milenio), citados en el anterior artículo, pues sus economías no crecen como debieran.

Muchos países pobres aportan un porcentaje mayor de su dinero a educación primaria que USA y Europa, así y todo, globalmente faltan unos 17.000 millones de dólares extra cada año para educación, de los cuales, los países ricos deberían aportar unos 10.000 millones en 2010.

El gasto en salud también es importante, por ejemplo problemas con el VIH/SIDA, sarampión y diarreas todavía se cobran muchas vidas. Los países en desarrollo, a pesar de haber aumentado su presupuesto en sanidad, todavía se las ven con dificultades para llegar a invertir el mínimo recomendado de 34 dólares por persona y año, para lo cual necesitan una ayuda extra. Ejemplo de éstos, son Este de Asia y Pacífico, Sur de Asia, África Subsahariana.

Lo que se gasta en agua y saneamiento, asciende a 14.000-16.000 millones de dólares al año; esto es lo que gastan los países junto con la ayuda extranjera, pero así y todo haría falta el doble para llegar a los ODM; por ejemplo, lo que se debería gastar en sanidad solo, es más del total de lo que recaudan con impuestos.

Muchos países gastan más en armamentos que en educación y sanidad, o sea, prefieren las armas a un pueblo sano y culto.

Encima la cosa se complica cuando el dinero gastado está usado de forma errónea.

La mayoría de los países en desarrollo, invierten más en función de los ricos que de los pobres, así por ejemplo, de 35 países en desarrollo solo un puñado de ellos, destinaban igual o más dinero del gasto público en salud y educación para la quinta parte más pobre de sus ciudadanos, que a la quinta parte más rica.

A veces gastan el dinero en prestigiosas universidades o en hospitales en las grandes ciudades, pero no en servicios para los más pobres, a los que ni les llegan las tuberías del agua potable, aunque sea en esas mismas ciudades, cuánto menos en las zonas rurales.

Hay casos disparatados, como el de Nepal, donde se han gastado el 60% de la inversión en agua y saneamiento, sólo para el 6% de la población del país, dejando las zonas rurales casi reducidas a la nada en comparación del gasto.

Muchas mujeres, si son ricas, cuando van a dar a luz, en ciertos países, tienen más posibilidades de ser atendidas, que si son pobres, con lo cual aumenta el porcentaje de muertes de la mujer y sus hijos, respecto a las de los ricos.

La supervivencia a un parto, como ven, depende mucho de dónde vivan y del dinero que se tenga.

La corrupción afecta más a los más pobres, pues al no poder pagarla, se quedan sin los servicios que debieran tener sin esas “tasas”. La corrupción es distinta según sea el estado o la empresa privada quien la haga, pero así y todo, supone enormes problemas para el estado y los ciudadanos, siendo los más pobres los más perjudicados.

Espero que estos articulillos míos, les hagan ver que no todo es confort en este mundo, sino más bien lo contrario; saludos:

Servando Blanco.

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