ACERCA DEL SIDA (II):

En el mundo hay 6.000 millones de personas, y más de 1.000 millones viven con menos de un dólar al día, quienes no tienen acceso a las necesidades más básicas de la vida, como comida, agua, saneamiento, vivienda, atención sanitaria y educación. La sexta parte de la población mundial está desnutrida.

La mayor parte de los 42 millones de personas que viven con el VIH, viven en los países pobres del mundo en desarrollo, de los que 29 millones viven en el África Subsahariana.

El hambre hace que millones de personas, sobre todo mujeres, se prostituyan, para poder alimentar a sus familias.

En los países pobres, muchas personas venden su sangre, y como antes no había controles, mucha gente contaminó a otras, y éstas a su vez, por contacto sexual, contaminaron a varias otras.

Las mujeres muchas veces no se atreven a negociar un sexo seguro con sus maridos, pues muchos por ejemplo, les dan una paliza porque creen que la comida ese día no está bien cocinada.

Muchas jóvenes se van con ancianos ricos para que les paguen sus estudios y ayudar a sus familias en la comida a cambio de sexo con ellas.

Otras veces las jóvenes van a bares y se van con la gente que creen que tienen dinero y se acuestan con ellos. Sus madres no les preguntan nada con tal de que cuando regresen traigan bolsas de comida. Son candidatas a contagiarse.

En muchos países existe la creencia que el Sida se cura si te acuestas con una mujer virgen, por lo que muchos adultos se acuestan incluso con sus familiares para “curarse” la enfermedad, con lo que contagian más a los demás.

Las guerras y persecuciones, provocan que haya unos 100 millones de desplazados en el mundo, lo que hace muy difícil la contención del virus.

En Rusia, por ejemplo, la pobreza, el desempleo y la falta de perspectivas, está haciendo que la población se drogue con heroína, lo que está haciendo incontrolable al virus.

En varios países existe una cuota por la asistencia sanitaria; por ejemplo en Kenia el Banco Mundial insistió en que los hospitales exigieran una cuota de 2,15 dólares por el reconocimiento básico para detectar Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS), las cuales hacen que se trasmita más fácil el VIH; esto se cobra para intentar paliar su deuda externa con éste y otros organismos. Con esto, la asistencia médica básica en Kenia ha disminuido hasta un 60%, con lo cual el virus se transmite más fácilmente.

La pobreza conlleva al hambre, lo que hace que el sistema inmunológico esté debilitado, lo que hace que sean más fáciles de contraer infecciones y más difíciles de combatir; todo esto hace al organismo más proclive a que se infeste por el VIH y/o enfermedades oportunistas.

La pobreza dificulta el acceso a servicios sanitarios, y que éstos sean de calidad, lo cual repercute también en unos malos diagnósticos y una falta de acceso a medicación lo que hace más fáciles de morir a los pobres, por las infecciones de todo tipo.

Ser pobre limita también el acceso a los medicamentos; así por ejemplo muchos países no se pueden permitir dar antirretrovirales a sus paisanos, los cuales tampoco se pueden permitir pagar dicha medicación.

Por ejemplo, en el primer mundo, el Sida en lactantes se ha erradicado al dar antirretrovirales a las embarazadas contaminadas y dar leches artificiales al lactante; como en el tercer mundo no se pueden dar estos a los hijos, se aconseja que den a sus hijos de amamantar, pues así, aunque le pueden transmitir el virus, pero evitan que se mueran de diarreas y otras enfermedades al hacer las leches artificiales en polvo, con aguas infestadas y lavar los biberones con esta agua contaminada, las cuales llevarían a una muerte temprana; es muy posible que el lactante muera por esas aguas contaminadas, ya que tampoco se puedan pagar el tratamiento de esas enfermedades trasmitidas por agua en mal estado. El Sida, en cambio, a lo mejor no llega a transmitirse, o a lo mejor se desencadena más tardíamente.

A finales de 1999, más de 13 millones de niños se habían quedado huérfanos de padres por el Sida; de ellos el 95% de dan en el África Subsahariana.

Como en el coito el semen se queda en la vagina de la mujer y esta permanencia en ella, es durante bastante tiempo, es por lo que biológicamente la mujer es más proclive a infestarse; si encima tienen llagas o heridas en la vagina, más fácil es que el VIH llegue al torrente sanguíneo y así infeste a la mujer.

Si encima no está bien lubricada, pues habrá más desgarros y por tanto más posibilidades de más heridas, con lo que el virus penetra más fácilmente.

La lubricación es importante, y esto depende de la edad, la biología o la falta de estimulación previa al coito; todo esto hace que sea tendente a tener desgarros en la pared vaginal, lo que como digo, hace que el virus pueda penetrar más fácilmente.

A muchos hombres no les gusta la vagina lubricada, bien porque creen que eso es síntoma de infidelidad, o bien porque les gusta sentirlo más estrecho, lo cierto es que muchas veces las mujeres se introducen dentro determinadas hierbas, lo que hace que la vagina esté más seca y que por tanto se pueda lesionar la piel durante la penetración, lo que hace que se puedan formar heridas por donde entre más fácil el virus.

La sociedad actual, incita a los hombres a tener varias relaciones sexuales con varias mujeres desde jóvenes. También se les pide que sea duro, lo que incluye las drogas y el alcohol, lo que hace que en muchos, en un momento dado, opten por no usar preservativos o bien tener relaciones sin que tengan a mano un preservativo, pues no controlan la situación.

En muchas culturas la homosexualidad masculina está mal vista, por lo que los homosexuales se esconden y no piden ayuda, ni formación, ni información sobre sexo seguro, aumentando con ello el número de casos de Sida. Si encima también tienen relaciones con otras mujeres, se diversifica dicho virus.

La mujer en varias culturas, se le toma como productora y cuidadora dentro del hogar, mientras que el hombre es el que trabaja fuera y que por tanto lleva el dinero al hogar.

También tiene mayor dificultad en acceder a la educación, tierras, empleo, ingresos, créditos, movilidad, etc., lo cual hace que las mujeres tengan menor poder que los hombres, y así entre otras cosas, no puede pedir un sexo seguro a sus parejas (como comenté); de hecho, las mujeres casi nunca pueden pedir, cuándo, dónde y cómo se practican las relaciones sexuales.

Las mujeres son más portadoras del virus debido a las diferencias entre el hombre y la mujer; a esto hay que sumarle la falta de información de cómo prevenirlo y cómo tratarlo, entre otras cosas por la falta de acceso a servicios sanitarios, generalmente aumentados por problemas económicos y de información.

Cuando en una familia hay mujeres y hombres con Sida, se mandan primero a los varones, si hay dinero, a centros médicos, pues éstos son más valiosos que las mujeres.

Eso de “abstención, fidelidad y si no, protección”, es bastante difícil, sobre todo para las mujeres, quienes no siempre pueden exigir al hombre este lema, pues muchos pasan de ellas; generalmente imponen su criterio a base de brutalidad de la que no se pueden defender las mujeres que la sufren.

En situaciones de disturbios civiles y guerras, las mujeres no se pueden librar de los abusos de los contrarios, pues muchas veces, esto es inherente a las propias guerras, el humillar y derrotar al enemigo y abusar de él.

En Sudáfrica es donde más violaciones se producen, de tal forma que se produce una violación cada 17 segundos. Suelen converger el aumento de las violaciones con el aumento de las infecciones por el VIH.

Existen muchos sitios en que el hombre paga una dote a la familia al casarse con su hija, de ahí que muchas veces el marido piensa que ha pagado un dinero por ella y por tanto puede abusar de ella si así lo desea, pues es una “mercancía” de su propiedad.

En muchos países como Egipto, Malí y Sudán la mutilación genital femenina se practica a casi todas las mujeres; esto muchas veces consiste en quitar el clítoris y labios superiores en inferiores de la vagina; luego se cose casi todo y se deja un diminuto orificio por donde sale la orina y el flujo menstrual, aunque como se comprenderá es insuficiente dicho orificio. Si se usa un cuchillo sin desinfectar, fácilmente se pueden transmitir el Sida y otras infecciones. Se deja cosida para que la mujer llegue “casta” al matrimonio, donde el marido la penetra a la fuerza, desgarrando todo el cosido, con el consiguiente dolor por parte de la mujer, así como gran profusión de sangre, todo lo cual las hace candidatas a que se transmita el VIH con facilidad.

Muchos hombre pegan a sus mujeres, y éstas para ocultarlo, dicen que les han pegado unos maleantes. El que le sustenta, a su vez la está matando, y si lo permite es por el qué dirán y porque es el que trae el dinero a la casa. Esto lo hacen también delante de sus hijos, los que lo ven normal, haciendo que se transmita de padres a hijos.

Muchas mujeres se enteran que son seropositivas cuando están embarazadas y van al médico. Como saben que si sus maridos se enteran posiblemente las rechacen y abandonen económicamente, por eso no les dicen nada, con lo que siguen contagiando unos a otros en la pareja el virus.

Como no quieren que sus maridos se enteren, pues ni toman medicamentos, ni piden ayuda sanitaria, con lo cual también contaminan al lactante.

Todo eso por el miedo que le deje el marido y no tenga qué comer, ella y sus hijos; aparte de que será considerada una “mala chica” que posiblemente se contaminó fuera del matrimonio.

A muchos, por tener el Sida, los han apaleado hasta la muerte, los han echado de sus trabajos y no les permiten hacer una vida normal. Al principio, sobre todo, les echaban de sus propias casas sus familiares, aquí también, en el primer mundo.

El estigma del Sida, se manifiesta en casi todo el mundo de diversas formas, como ostracismo, rechazo, discriminación, falta de confidencialidad al hacer los análisis, violencia contra las personas que tienen el virus, y poner en cuarentena a las personas con VIH.

Mucha gente cree que se pueden contagiar por usar retretes públicos o compartiendo cubiertos con gente con el VIH, o por el estornudo y la tos. La falta de conocimientos es una de las grandes causas por el que las personas discriminan a los seropositivos.

Gran parte de la marginación viene porque los primeros casos eran de homosexuales, trabajadores del sexo, promiscuos y drogadictos por vía i.v., de ahí que esté tan estigmatizada esta enfermedad.

Las religiones suelen proporcionar ayuda, protección, solidaridad y cuidado a los que viven con el virus, pero también es verdad que discriminan a las personas por sus conductas sexuales, como promiscuidad, homosexualidad, prostitución, relaciones extramatrimoniales y prematrimoniales; de todas éstas son contrarios, pero una vez infestados, suelen ayudar mucho.

Esto suele ocurrir con varias religiones.

Se ha pasado de “grupos de alto riesgo” (los citados en los dos párrafos anteriores), a “prácticas de alto riesgo”, así por ejemplo un homosexual, no tiene por qué contraer el Sida, son las relaciones sin protección fuera de la pareja, lo que puede hacer que contraigan el Sida; no importa que sean homo o hétero, son las relaciones anales (fuera de la pareja) de cualquiera, un factor de riesgo bastante aumentado, o sea, es la práctica, no el grupo al que se pertenezca.

Muchas veces se distingue entre “ellos” (los infestados) y “nosotros” (los sanos); lo que pasa es que muchas veces, “nosotros” estamos contaminados sin saberlo; puede ser bien por prácticas de alto riesgo, bien por relaciones prematrimoniales…

Un diagnóstico precoz, mejora la calidad de vida de los que lo padecen y disminuye el gasto por las intervenciones hospitalarias que requieren en fases avanzadas. La persona se debe informar de qué debe y qué no debe hacer.

Espero que estos flashes les hayan servido de algo; saludos:

Servando.

Leave a Reply

*

Captcha Garb (1.4)

Spam protection by WP Captcha-Free