ALGO PARA LEER:

 

Hola, soy un voluntario de unas cuantas ONGs, y aunque en ninguna de ellas hago un trabajo fundamental, intento ayudar lo mejor que sé en todas ellas.

Cuando empecé en una de ámbito farmacéutico, era en una sucursal de Farmacéuticos Mundi, la cual estaba haciendo la campaña de recogida de monedas que no se fueran a usar cuando se cambiaban las monedas de la UE, a los euros. Fui con la ilusión de estar con cosas de fármacos, aunque estuve un par de meses (dos mañanas a la semana) separando monedas de las huchas que se recogían de las farmacias de la provincia para enviar el cambio a la península, a la central de dicha oenegé.

En realidad exactamente no sé qué caminos seguían dichas monedas, aunque sí presencié cómo un camión blindado, venía a coger gran parte de la calderilla separada, para llevarla no sé dónde.

Cuando acabó la campaña, fue una bendición, pues entonces empecé a seleccionar medicamentos que habían salido del canal Farmacia habitual, y que allí dábamos por aptos (o no) para enviar al Tercer Mundo (al que parece que ahora se llama países en desarrollo); al tiempo, como la OMS hizo la recomendación de que no se mandaran dichos productos farmacéuticos al mundo en desarrollo, pues entre otras cosas, llegaban algunos caducados, otros no coincidía el nombre citado en el cartonaje con los productos que iban dentro de los blister, otras veces los prospectos iban en un idioma que no entendían en el lugar de recepción, se enviaban cosas que no eran necesarias… con lo que destruir dichos productos en el lugar de recepción, era un lío increíble.

La cooperación me interesaba algo, aunque la verdad, empezaba a saber sólo un poco de ella, ya que los mundos en que me movía, no iban de esas cosas sino todo lo contrario (incluyendo las veces en que fui un crápula), algunas veces, lo que más me motivaba eran cosas de Farmacia, su estudio, las novelas, y la Teología; pero poco a poco, he ido derivando mis actividades hacia el voluntariado desde el ámbito de la Farmacia, y si no puede ser así, intentar que algo vayan por ahí los tiros. Ahora que gracias a Dios consto como jubilado, puedo dedicarle tiempo a dichos voluntariados.

Con la recomendación dicha de la OMS, varias ONGs que se dedicaban a enviar dichos fármacos a lo países en desarrollo, como es el caso de ésta en que escribo (Farmacéuticos Sin Fronteras de España) y los de Mundi, dejaron de enviar dichos productos, lo que no quita para que alguna oenegé siga dedicado a ello, como según me dijo el presidente de FSFE, D. Rafael Martínez, que hacía Madre Coraje; otros que hacen esto es la oenegé canaria: Farmacéuticos Canarios Solidarios, a los cuales iba hasta no hace mucho, la cual está ubicada donde mismo estaba la delegación de Mundi, la que, con la recomendación de la OMS y por algo que pasó que no sé qué era, pues se fueron de la isla, ocupando su lugar la comentada canaria, la que se encarga de enviar los medicamentos que se pueden usar en el mundo en desarrollo. En esta oenegé estuve hasta que me invitaron a que dejara de ir, yo creo que para dejarme libertad de acción, aunque las palabras del presidente de ésta, D. José María Gómez, parece que indicaban lo contrario cuando me dijo que no fuera más; con el tiempo, he pensado que en efecto, era para que yo me moviera más libremente.

Que si veo bien el aprovechar dichos medicamentos que han salido del canal Farmacia, pues cuando sé que muchas veces las personas no van a los centros sanitarios, o bien porque no tienen con qué pagar el transporte a éste, o bien, porque no pueden pagar las consultas, o bien porque no van a poder pagar el tratamiento… en definitiva, que toda ayuda que se haga, la veo bien. Muchas veces, las mujeres embarazadas, aún sabiendo que es muy posible que mueran durante el puerperio, pues no van a los centros sanitarios, porque no pueden costear nada de todo el sistema, empezando, y como dije, ni siquiera el transporte a los centros sanitarios…

Muchos desaprensivos, que saben lo comentado en párrafos anteriores, pues venden medicamentos falsificados a los países en desarrollo (donde tienen el mayor mercado), los cuales, en el mejor de los casos son sustancias inocuas o de menor concentración, pero en muchos otros son sustancias peligrosas para la salud, y se aprovechan de la ignorancia y necesidades de los más pobres, llegando a matarlos, incluso, por conseguir ellos un dinero fácil.

Dichos medicamentos falsificados, también existen en el mundo desarrollado como España, aunque es menor su uso, los cuales suelen venderse a través de Internet, vendiéndose principalmente los de la disfunción eréctil, la alopecia, etc, o sea medicamentos muy caros en las Farmacias, y que no son indispensables para la salud.

En el mundo desarrollado como España, accedemos a medicamentos de calidad y de eficacia probada por las grandes multinacionales del medicamento, las cuales, investigan sobre productos que nos afectan a los del primer mundo prioritariamente.

En nuestro primer mundo, como es la UE, investigar sobre medicamentos, cuando se hace a nivel humano, las cuatro fases de la investigación son muy restrictivas, por lo que las multinacionales farmacéuticas, muchas veces investigan con personas del mundo en desarrollo, donde hay muchas menos limitaciones para investigar en humanos, y a lo mejor, en algunos sitios ni está legislado, con lo que puede que las facilidades para investigar, sean… sí, algo temerarias.

Y lo peor del caso, es que es muy posible que el resultado de esas investigaciones, los que más saldremos beneficiados, seamos los niños mimados del mundo desarrollado, que incluye los que trabajan (generalmente pagan una parte que es soportable para el bolsillo del paciente), como a los que lo subvencionan completamente el estado (como a los jubilados) o los seguros, que son los que pueden pagar esos medicamentos.

Innovar es muy difícil, pues requiere muchos años de experimentación, y tener una idea o un hallazgo muy bueno, de ahí, que muchas grandes laboratorios, compren el producto investigado y bastante avanzado en ella, a laboratorios de menor capacidad, que los venden para poder obtener beneficios rápidos, mientras que el pez gordo, al finalizar los experimentos y fases requeridas, se llevaría el mayor trozo del pastel.

Según he leído, grosso modo, habría que bonificar a la industria farmacéutica de alguna manera, para que investigue más en enfermedades propias del tercer mundo, puesto que los pacientes finales que los van a usar, no podrán pagar los medicamentos y por tanto la inversión en investigación, marketing, etc; también sería necesario que la investigación pública tanto en hospitales como en otros entes, se dedicara gran parte, aunque sea en el primer mundo (pues los del tercero ya se deduce), a investigar sobre cómo luchar contra enfermedades como la malaria, tuberculosis y otras que son las grandes olvidadas.

Y para repensar una cosa: según un informe de Intermón Oxfam de enero de 2009 (“Mil millones de personas hambrientas”), cada día mueren 16.000 niños por causas relacionadas con el hambre, o sea, cada 5 segundos muere un niño en el mundo por hambre. Miren sus hijos o los de sus vecinos, y comparen.

Siento despedirme con este dato, pero lo hago precisamente para eso, para hacerlos pensar; un saludo:

Servando Blanco.

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