MENUDENCIAS 325 (6/5/19 al 12/5/19)

MENUDENCIAS 325 (6/5/19 al 12/5/19)

Aquí tienen la semana 325 de esta serie titulada Menudencias, que no es otra cosa que yo escribir a diario sobre cosas que me ocurren, veo, leo, oigo, barrunto, hablo, pienso, deduzco, etc., en definitiva, de todo un poco. Pero que subo el total (de nueve a diez folios) al blog, una sola vez en semana. Como siempre, cuando pongo algo entrecomillado es porque lo he puesto tal cual estaba en la fuente original. Y si lo pongo tal cual, es porque para mí lo que dice y en el tan corto espacio que lo dice, no tiene desperdicio. Espero que algo les estén gustando estos escritos míos. Muchas gracias por leerme. Ahí van:

 

[Lector, verá que en el blog faltan los escritos de cinco años (cerca de 300 posts), desde mayo de 2012 hasta noviembre de 2017, lo cual se debe a que hubo problemas a la hora del cambio de web hace un par de años. Todavía no tengo claro qué hacer con ellos. Disculpen las molestias y muchas gracias]

6/5/19

En marzo estuve ingresado en un hospital en la zona de psiquiatría (si quieren saber más al respecto lean De los locos, locuras, gratis por la Red), y allí tuve tres compañeros de habitación durante las cuatro semanas que estuve ingresado:

El primero era una persona que, a los cinco años de edad, dejó los estudios y aunque él decía y juraba que había estado en la escuela, lo cierto es que era imposible mantener una conversación con él. Solía repetir sin sentido alguno, las pocas cosas que decía, que eran: “¡¡¡Café Bombón; Café Hong Kong!!!”. No sabía decir nada más que eso. Me daba una lástima increíble, pues se pasaba todo el tiempo en los sillones que hay en un pasillo, sentado siempre con la cabeza baja y dormitando o haciendo que dormitaba, con la baba constante, seguramente porque la medicación que toma le provoca abundante sialorrea.

Estaba hecho un vegetal total, y muchas veces había problemas para que comiera, pues no comía a veces nada o casi nada. Otras veces comía algo mejor, aunque casi nunca comía toda la comida que es lo que yo hago siempre. La verdad es que le di gracias al Señor por todo lo que me ha dado, por lo que intentaré los talentos que me dio, aumentarlos lo más que pueda, si a Él le viene bien. Me dijo una vez que tenía la cabeza vacía, y me supuse que estaba todo el día dándole vueltas a la cabeza a un par de cosas nada más, pues como digo no hacía otra cosa que estar sentado y con la cabeza pegada casi a los pies, sentado en un sillón. A toda hora igual, así hasta la hora de ir a dormir, o sea sobre las once de la noche. La hermana que más estudios tenía, tenía el graduado escolar solo.

El otro compañero, estuvimos unos cuantos días sin hablar, ya que pensaba que era como el anterior compañero, pero luego me fui dando cuenta que era bastante más despierto que el anterior. Resulta que me dijo que trabajaba de aparcacoches en el Sur (de la isla), por lo que pensé que trabajaba en una gran superficie aparcando los coches de los visitantes, pero luego pensé que a lo mejor trabajaba en un hotel de cinco estrellas, aparcando los coches de los clientes, por lo que le pregunté exactamente qué aparcaba y dónde, a lo que me dijo que era en las aceras indicando a los chóferes dónde había un hueco para aparcar. Me dijo que para comer le daba el asunto. Y seguí indagando y me dijo que padecía el Síndrome de Diógenes, con lo que acumulaba la basura desde hacía años, aunque no la basura orgánica (la basura de la comida, decía él), pero sí las de los envases de vino, plásticos etc. Que la basura llegaba a tanto que la casa, estaba llena de ratas, del tamaño no de los gatos, sino del tamaño de un perro grandecito. Y a las que a veces les daba de su comida, y aunque no le mordían, sí pasaba algo de miedo con ellas allí.

Me decía que sí, que a veces le daban la comida cruda para hacerla él, pero la cosa es que, si no hay con qué hacerla, pues de nada sirve esa comida. No tenía ni agua ni luz, ni gas ni nada sino las paredes de la casa. Que estaba a ver si le daban algún sitio dónde dormir (un albergue o lo que fuera), pues no tenía ganas ningunas de volver adonde estaba. Le dije que la verdad es que se merecía ganarse el reino de los cielos, al ver lo injustamente que la vida se había portado con él y me dijo que eso esperaba. Creo que sólo tenía de estudios el graduado escolar o quizás no llegaba a éste. Creo que se quedó en los primeros cursos de la ESO. Sí, la gente piensa que ellos se las saben todas y que saben más que sus profesores y por tanto abandonan los estudios pues sus profesores no saben nada de la vida, etc.

La verdad es que tuvimos un padre que, aunque súper estricto, nos educó muy bien, y casi todos acabamos estudios universitarios que, aunque mi padre no nos pagó ninguno de ellos, pero salimos a flote todos a base de mucho nadar para salir de ahogarnos que es como nos quedamos cuando se separaron mis padres (cuando yo empezaba la carrera). Mi hermana la mayor abandonó la carrera por problemas con un profesor y se metió de azafata de vuelo de Iberia. Y mi hermano el más pequeño no cursó estudios universitarios, y se hizo cartero, cuyas oposiciones aprobó no hace tanto, tanto. Los otros cuatro acabamos estudios universitarios. Mi padre nos educó en la disciplina y la perseverancia en el trabajo y en los estudios.

Lo que me extrañaba de mi compañero es que tuviera el pelo con tanto color, pues llevaba varias semanas ingresado y todavía no se le veía ninguna cana.

El aparcacoches tenía 49 años y llevaba con ese trabajo más de veinte años. Sí tampoco éste le pide demasiado a la vida.

El tercer compañero de cuarto era un sintecho joven, de 35 años, que había abandonado los estudios en primero de bachillerato, que cuando llegó armaba unos tinglados enormes, gritando porque no se quería tomar la medicación, pues él decía que no estaba loco y que los que eran locos eran los que le habían ingresado… estuvo unos tres días dando la paliza, así una noche estuvo sobre las once y media de la noche, una hora gritando y gritando, con lo que era al único de toda la unidad al que se oía. Y para mi desgracia, no me dejaba ni dormir ni nada. Estuve un par de días haciéndole ver que si seguía así yo no lo iba a ayudar en nada, lo que fue suficiente para que cambiara su conducta y al final incluso hicimos muy buenas migas. Me dijo el tamaño de mi aura, así como cómo es el color. Y me dijo que desprendo energía y vitalidad, junto con paz y tranquilidad. Esto me alegró pues para nada pensaba que fuera así la cosa.

Su meta era enrollarse con una guiri y que le mantuviera. Me dejó flipando la desfachatez de la gente. Dormía a último en la calle, y ni en las bibliotecas le permitían ponerse a leer, pues se ponía a dormir, ya que por las noches no se duerme nada bien en la calle. Tan joven y con tantas malas experiencias en su vida. Ganaba una pequeña paga desde hacía unos pocos meses y que le duraría unos seis meses más, pero nadie le quería alquilar una habitación, pues para ello debes ser o estudiante o estar trabajando. Por ello le aconsejé que estudiara un ciclo formativo con lo cual ya se hacía estudiante y que luchara de duro para sacar esos estudios (para empezar). Le dije el par de cosas sobre cómo registrar sus canciones y la novela que deseaba escribir sobre su vida. Le di un par de nociones para que supiera cosas sobre novelas y demás. A ver si no sigue perdiendo el tiempo y se hace ya una persona más seria y responsable.

Un día lo vi hablando con otros de la UIB y se pusieron a hablar de petas y demás… dime con quién andas y te diré quién eres. Me da que, si sigue así, mucho no va a dar resultados los consejos y orientaciones que le di. Dios dirá. Es posible que la semilla no cayera en buena tierra…

 

7/5/19

En ese hospital aproveché para leer un par de libros que tenía pendientes de leer (yo creo que tengo más de un par de cientos de libros que me gustaría haber leído ya). Así el primero que acabé es el de Erasmo de Roterdam, Elogio a la locura, que no trata sobre la esquizofrenia (lo que antes se llamaba la locura), sino de las locuras que hacemos los humanos y cómo ésta parece perfecta muchas veces, cuando es una locura total. Por ejemplo, los dioses antiguos eran todo menos dignos de elogio y sin embargo se tomaban como dioses.

Luego a mitad del libro o un poco más avanzado, empezó a hablar sobre los malos profesionales de la teología y la religión y se refiere en estos segmentos a aquellos que son poco dignos de alabanza. Aunque no deja de reconocer que en todos lados hay buenos y malos profesionales. Pero él aquí se refería a los malos, y riéndose de ello con un humor muy agudo e inteligente. De forma irónica y satírica.

Lo escribió en muy poco tiempo, y parece que fue un éxito de ventas. Erasmo ha sido de siempre unas de las grandes cabezas pensantes de la humanidad.

El estilo es muy característico suyo, así consiste muchas veces en dejar entrever las cosas, por lo que, sin las aclaraciones con las notas a pie de página, sería muy, muy difícil de entender. Pues suele hacer menciones a los grandes libros de la cultura de todos los tiempos, como la Eneida, la Odisea y varios libros de ésta jaez. Y también cómo no, la Biblia. Recordemos que es uno de los grandes humanistas de todos los tiempos.

El segundo es El libro de Henoch, que es casi como el Apocalipsis de la Biblia, el cual es difícil de entender, pero que como dice la introducción que es un libro del que todo el mundo habla, pero que nadie ha leído, es por lo que yo también lo estuve leyendo y lo acabé. Cuando esto corrijo ya lo terminé, y como digo es difícil de entender. Habla de cosas que no habla la Biblia (a la que completa muchas veces), y la verdad es que es sorprendente, aunque como digo complejo de leer. Es un libro apócrifo y escatológico, o sea no reconocido en el canon de libros sagrados, pero creo que para los amantes de la Biblia como soy yo, conviene leerlo, aunque sea una vez. A veces se hace algo tediosa su lectura, pero al todos hablar de él, se hace pues digno de que se lea para poder hablar con conocimiento de causa. Como digo, ya está leído, o sea misión cumplida.

 

8/5/19

En la terapia adyuvante de quimioterapia, hay que tener varios factores en cuenta, como elegir adyuvantes adecuados para cada caso de tumor en concreto. Medicar lo más conveniente posible, como por ejemplo hasta cuando ya no puede existir más beneficio posible. Usar mezclas de fármacos con diferentes mecanismos de acción, para así medicar con las menores dosis posibles y por tanto menos efectos adversos se presentarán. Etc.

El lograr la supervivencia libre de enfermedad, a los tres, pero sobre todo a los cinco años tras el tratamiento, se refiera a un objetivo a alcanzar, y como señal de que la medicación ha sido un éxito.

La quimioterapia neoadyuvante se caracteriza por tratar primero con quimio (antes de hacer la cirugía) y con radioterapia cuando se crea que estos tratamientos no van a ser del todo eficaces por sí solos y cuando a veces se piense que es eficaz este tratamiento con quimio de entrada. Y cuando se sepa que se va a ver beneficiado así el paciente.

Esta terapia da pie a una cirugía más conservadora y no tan mutilante.

La poliquimioterapia permite dosis menores al combinar distintos fármacos con distintos mecanismos de acción. Con lo que los efectos adversos son mucho menores. Aunque a veces al aumentar el número de antineoplásicos provocan más efectos secundarios por un mayor número de fármacos de cada vez. A pesar de que haya que administrar dosis más pequeñas, pero a veces provocan como digo más efectos secundarios por el simple efecto de suma de varios fármacos.

Las colonias tumorales muchas veces están formadas por células de gran heterogeneidad de ahí que muchas veces la monoterapia sola no funcione, pues no cubre el total de tipos de células existentes de ahí que haya que usar muchas veces la poliquimioterapia.

Los medicamentos que usen distintas rutas biológicas, pueden actuar de distintas maneras y por tanto ser más eficaces en pequeñas concentraciones al atacar al cáncer desde distintos ángulos.

La mejor opción es escoger fármacos con un distinto nivel y tipo de toxicidad, para así intentar no llegar a efectos aditivos en dichos efectos adversos. Hay que tener cuidado, pues la toxicidad de varios medicamentos juntos, pueden provocar a veces serios problemas de morbi-mortalidad.

 

Hasta aquí por esta semana. Espero que algo les estén gustando estos escritos míos y ojalá le sirvan de algo como por ejemplo para pasar el rato. Muchas gracias por leerme.

Saludos cordiales:

Servando (Blanco Déniz).

Acabo con una enseñanza bíblica como lo que dijo Jesucristo que no se enciende una lámpara para ponerla en lo bajo, escondida, sino que se enciende para ponerla en lo alto y que ilumine a todos.

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