MENUDENCIAS 324 (29/4/19 al 5/5/19)

MENUDENCIAS 324 (29/4/19 al 5/5/19)

Aquí tienen la semana 324 de esta serie titulada Menudencias, que no es otra cosa que yo escribir a diario sobre cosas que me ocurren, veo, leo, oigo, barrunto, hablo, pienso, deduzco, etc., en definitiva, de todo un poco. Pero que subo el total (de nueve a diez folios) al blog, una sola vez en semana. Como siempre, cuando pongo algo entrecomillado es porque lo he puesto tal cual estaba en la fuente original. Y si lo pongo tal cual, es porque para mí lo que dice y en el tan corto espacio que lo dice, no tiene desperdicio. Espero que algo les estén gustando estos escritos míos. Muchas gracias por leerme. Ahí van:

 

[Lector, verá que en el blog faltan los escritos de cinco años (cerca de 300 posts), desde mayo de 2012 hasta noviembre de 2017, lo cual se debe a que hubo problemas a la hora del cambio de web hace un par de años. Todavía no tengo claro qué hacer con ellos. Disculpen las molestias y muchas gracias].

29/4/19

Ya lo he dicho otras veces, pero como es bastante importante, por ello lo repito: así pues hay esquemas a base de figuras en forma de triángulos (pirámides) en los que hay distintos segmentos del triángulo según cómo se capte lo que el cerebro percibe; así por ejemplo lo que uno oye, se fija bastante, pero más se fija lo que uno estudia, y mucho más se fija lo que uno escribe (de ahí la importancia de que todo el mundo debería escribir sobre lo que sabe, o sea que cada hombre ha de escribir un libro, plantar un árbol y tener un hijo), pero lo que más de todo se fija en el cerebro es cuando uno enseña.

Hay veces que uno está leyendo una cosa y no le encuentra el gusto a lo que uno lee, pero sobre todo si son temas de nuestro interés o una obligación, sigan leyendo e insistiendo que verán que más pronto que tarde le cogerán el gusto otra vez a lo que estamos leyendo.

Como bien dice el refrán, queso todo el año, pero un solo queso al año.

Antes a la gente le gustaba mucho la golfería, siempre tirándose piedras unos a otros, los niños, por ejemplo; incluso las cruzadas eran cosas muy sanguinarias, a base de pegar espadazos al prójimo y cortarle el cuello de un tajo… hoy somos gente mucho más civilizada y educada, hoy si queremos lanzamos una bomba atómica sobre el país que deseemos y exterminamos la vida de millones de personas y a muchas otras le acortamos la vida con grandes sufrimientos durante toda su vida. Esto lo hacemos desde un botón en nuestro despacho. No hay cosas más civilizadas que las de hoy día, no cabe duda.

 

30/4/19

Vuelvo y digo que yo nunca me siento en la tele cuando la enciendo para mirar las noticias, sino que troto delante de la misma y así aprovecha uno un poco el tiempo; también, si no se tienen problemas cardiacos es posible que hacer un poco de ejercicios con las mancuernas sin excesivo peso sea una buena idea también, mientras está uno viendo las noticias del día cada día. Todas las cosas tienen su lado bueno y su lado malo, si uno se pasa todo el día enchufado a la tele, pues fuerte vida esa, pero si la usa con moderación, pues es un avance a tener en cuenta.

Fíjense que hoy día extrapolar una secuencia de imágenes que se puede ver en la tele a otro lugar sin tener que usar ningún aparato de televisión, verán que no es nada difícil (recuerden el juego: Cinexin), de ahí que yo opino que hacer ver visiones hoy a cualquiera es bastante fácil, y si esto ya se sabe, no sin razón la Iglesia considera Doctora de la misma a la siempre grande y magnífica Santa Teresa de Jesús, que como sabemos todos veía visiones de los querubines y no sé si del Señor también, quiero recordar que en el Libro de la Vida sí lo mencionaba, por ello no es de extrañarnos esto. Son pues, las tres personas en una, gente mucho más avanzada que nosotros y que nos indican el camino.

Aprovechando que hablo de esto, volver a decir que cuando se oyó la voz del Señor cuando San Juan Bautista estaba bautizando a Jesús, y dijo la voz del Señor: Este es mi Hijo amado, háganle caso. Esto que tan extraordinario parecía en aquellas fechas, verán que no es tan extraordinario hoy en día, si pensamos en la megafonía y ahora los programas informáticos.

Una vez oí a un religioso que por Radio María dijo que él solo leía los libros que les hubieran otorgado el Níhil óbstat, pero de poco sirve esto si después se enchufa uno delante de la tele y se traga todos los programas, al igual que si oye uno la radio y escucha cualquier canal de cualquier cosa. Y si luego al meterse uno tantos temas tan distintos en su cerebro, pues está claro que hablará de un montón de cosas menos de las cosas del Señor (y de la Iglesia en este caso).

Fíjense a qué extremo llegó Santa Teresa de Jesús, que se lamentaba de haber leído en su juventud libros de caballerías que le hacían perder el tiempo, pues ella sólo leía cosas de la religión (las cosas de Dios no son las de este mundo). Lo mismo que Darwin, que al final ya no soportaba nada que no fuera ciencias, así ni siquiera las novelas que leía de joven le gustaba ya leer. O San Agustín que en su Confesiones decía que le molestaba despistarse de pensar alguna vez en otra cosa que no fueran las cosas del Señor, como por ejemplo cuando iba por el campo y se despistaba su pensamiento por los insectos (quiero recordar que eran insectos o no recuerdo qué animales) que veía por el camino y que le hacían cambiar su pensamiento. También es él Doctor de la Iglesia. Y que le parecía una pérdida de tiempo en todo lo que invirtió su vida al principio, en cosas que si la retórica, el teatro y unas cuantas cosas más. Por suerte su madre, cuando murió con relativa juventud (sobre todo si lo comparamos con lo que se vive ahora), lo vio ya en las manos del Señor.

Mi madre me decía muchas veces cuando me veía en mi despacho en su casa cuando vivía con ella, que yo era el hijo que mejor podía haber vivido, debido a todos los títulos académicos de temas sanitarios que tenía, y yo pensaba riéndome que era el que mejor vivía de todos ellos (viví una temporada buena con unas 25.000 ptas/mes o sea 150€/mes, durante esos años). Pues soy consciente que todo lo bueno cuesta, no dinero sino su esfuerzo.

 

1/5/19

Como pueden observar, si en alguna cosa se caracteriza esta época es porque ha habido notables avances en comunicación.

Piensen que hace cosa de unos quinientos años y un poco más que Colón descubrió América y hoy mandamos un montón de satélites al espacio para mejor uso de nuestros móviles, y nos traen nuestros productos a precios muy económicos en barcos llenos de contenedores de todas partes del mundo, sobre todo de Asia donde tan barata es la mano de obra, y desde ahí se llevan al resto del mundo. Se envían un montón de naves al espacio. Hay un tráfico aéreo increíble que nos llevan de un lugar a otro del mundo en un plis plas. Y todo esto lo podemos ver, tanto lo que ocurre en cualquier lugar del mundo, así como en algunos otros planetas, en la tele de nuestro salón (algunos incluso tienen un cuarto de la tele y otros en cambio tienen una tele en cada cuarto), lo cual nos transporta desde la antigüedad hasta el futuro más imaginable de hoy día. Cómo pasa el tiempo y hay gente que no hace nada para aprovecharlo. Son unas siete vidas más o menos de mi fallecida madre, en las que ha ocurrido este avance tan radical.

Una buena improvisación, es una mejor preparación, así por ejemplo si ustedes se preparan una charla y la gente les pregunta un montón de cosas y todas ellas o casi todas las sabe responder bien, entonces pueden aplicar perfectamente este refrán.

Hay gente que la ilusión de su vida es ver a su nieto hacer la primera comunión, y una amiga me llamó un día llorando porque su cuidadora le había dicho que estaba comiendo mucho pan. Y otro día me llamó también hecha polvo, porque su hermana se la había enfadado porque se había cortado mucho el pelo en la peluquería… La verdad es que hay gente que se ahoga en un vaso de agua. Y otros le piden bien poco a la vida… Y yo que me gustaría aparte de mis metas en Farmacia, me encantaría poder leer todo lo más que pudiera a los grandes de la Teología y la Filosofía de la Humanidad… para mí es preferible lo mío, aunque ya dice el Señor que todos pensamos que todo lo nuestro está bien, pero solo Él sabe el auténtico motivo de todo… Y aunque no lo crean, todo lo bueno, cuesta, no dinero sino su esfuerzo… si no que me lo digan a mí (si les apetece saber sobre esto, lean algunos de mis diarios gratis en internet [tienen todos mis libros gratis en la web www.e-libro.net, en la cual se deben registrar de forma muy sencillita y así pueden acceder a todos ellos]).

 

2/5/19

Si ven las casas de Madonna por internet, se quedarán alucinando de todas las que tiene, y después dice que es muy cristiana y creyente, con lo que está claro que no lee la Biblia ni equivocada pues en ésta se promociona la austeridad (sobre todo en el Nuevo Testamento) y Jesús dijo que ya los ricos tienen su recompensa aquí en la tierra, en este mundo; y que las cosas del Señor no son las de este mundo (sexo, fama, dinero, poder, etc.).

Como le dije una vez a mi fallecida madre, al ver que no arreglaba nunca los desconchones de su casa, le dije que lo malo de los desconchones es que se resienten las estructuras internas de los edificios. Y a partir de ahí arregló con parches las partes de los varios desconchones que tenía la fachada de su casa. Como ven igualito que Madonna he pasado yo gran parte de mi vida y no digo toda pues, aunque no tenía nada que ver con Madonna mi padre, sí tenía él dinero en relación con los habitantes de mi ciudad (Las Palmas de Gran Canaria), así yo pasé de ir de esmoquin al teatro a no tener que comer, lo cual duró más de cinco años; y ya ven que ahora gano menos que un barrendero: paciencia.

Cuando les preguntan a los presidentes del gobierno que cuánto cuesta un café en un bar, aparte de que es una pérdida de tiempo (y una necedad) preguntar esto a un presidente del gobierno que se encarga de los grandes problemas de los ciudadanos, tanto de su país como para los del resto del mundo, y por tanto podían aprovechar la ocasión de preguntarle cosas más jugosas y enjundiosas como cómo creen ellos que evolucionarán los países en los próximos años, o de las cosas que debe entender un presidente del gobierno, pues como digo ellos no saben cuánto cuesta un café, simple y llanamente porque nunca van a tomar café por ahí, ya que están todo el día en sus despachos estudiando los asuntos del día y en reuniones con grandes líderes y si tienen algo de tiempo, preparándose entonces algunos discursos que deban dar. Y por esto simplemente no saben cuánto cuesta un café, no por nada sino porque no van nunca a cafeterías a tomarlos. Porque están al tope de trabajo. De todas maneras, algunos presidentes sí van a cenar por ahí con otros matrimonios de amigos, con lo que es posible que sí sepan dichos precios, aunque a la vista de las cosas, sabrán los precios de los sitios muy, muy caros y lujosos. Yo bien tampoco sé cuánto cuesta un café y supongo que el precio oscilará mucho según dónde lo tome uno. Lo mío, a la falta de tiempo, se une también la poca pecunia.

 

Hasta aquí por esta semana. Espero que algo les estén gustando estos escritos míos y les sirvan de algo como por ejemplo para pasar el rato. Muchas gracias por leerme.

Saludos cordiales:

Servando (Blanco Déniz)

Acabo con una enseñanza que podemos encontrar en la Biblia como la que dice que había diez leprosos que le pidieron al Señor que les limpiara, lo cual hizo a todos, pero sólo uno fue hacia Él y se postró delante suyo y le dio las gracias; por lo que le dijo el Señor si los demás no habían venido también a agradecérselo, por lo que le dijo que se fuera que su fe lo había salvado… casi nada. Ya lo dice el refrán, el infierno está lleno de malagradecidos.

 

 

 

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