SUS CRISIS, NUESTRAS SOLUCIONES (IX), De Susan George:

SUS CRISIS, NUESTRAS SOLUCIONES (IX), De Susan George:

Capítulo 5:

Nuestras soluciones (Continuación):

Los episodios extremos recientemente acaecidos, pueden llevar a dos posibilidades, unas negativas, y otras positivas. En lo negativo que hay muchos temores y en el positivo, que hay muchas esperanzas que podrían hacerse realidad si las fuerzas populares se unieran y dieran lugar a “alianzas con peso político y objetivos claros.”

Los miedos, de entrada, “las cosas podrían fácilmente empeorar.”

La burbuja de la vivienda ha estallado del todo, pero

no así, la de los productos financieros, que aún no ha explotado del todo; si esto se produjera, es posible que el gobierno de USA no lo podría soportar, con lo que se iría al traste su economía y la de muchos que tienen su fe puesta en ella, con lo que perderían “los ahorros, las pensiones, el seguro, etcétera.”

     “El clima empieza a volverse loco”, existen las dos opciones, que el mundo acabará helado al descongelarse los polos, lo que hará que llegue agua fría la que aumentará el nivel de los mares… o bien que moriremos de calor debido a la emisión de gases que cambiarán la atmósfera, lo que provocará el recalentamiento del planeta.

     Muchos dirigentes parece que piensan “Hoy no pensaré en esto. Ya lo haré mañana.” En efecto, pasan de preocuparse de estos temas, dando a entender que nunca pasarán.

     La autora dice que “cuando los dirigentes carecen de visión y audacia, todo depende de la gente.”

     Los individuos corrientes, no son tomados en cuenta, pues no sirven para la política, y han pasado de ser “ciudadanos”, al simple estatus de “consumidores”; los “objetivos de la Unión Europea se expresan ahora en términos relativos al mercado (la ‘libre circulación de bienes, servicios, capitales y personas’)”, así la regla más importante, es la “competencia libre y sin distorsiones.”

     El capital financiero ha demostrado ser el enemigo de todos, y lo que hace es que los grandes financieros creen burbujas; así el “bienestar prácticamente de todos depende de cambiar un mundo en el que manda el capital financiero.”

     Esta crisis financiera se ha de aprovechar para abordar las “crisis medioambientales y sociales, donde se incluyan la pobreza, la desigualdad, la escasez de recursos y el cambio climático.”

     Los ricos son los que nos metieron en esto, y éstos hacen como si la cosa no fuera con ellos; se han enriquecido durante décadas, y más que intentar los gobiernos cambiar esto, lo que hacen es intentar arreglar los flecos, para que el capital siga ganando los disparates de dinero que hasta ahora han ganado; así pues, sigue la cosa de “todo para nosotros”, imperante y a favor de lo que se sigue luchando.

     La intervención de los estados, está haciendo ganar a algunos, grandes sumas de dinero, así, parece que muchos opinan “lo que es bueno para el banco es bueno para el país y la economía mundial”, tal como ya he dicho (yo, el que hago estos resúmenes) en otras ocasiones.

     Dice que algunos estados, se han endeudado en ciertos momentos, y han salido a veces de ello más sanos y fuertes; pero dice que USA se está endeudando en exceso y no sabe si saldrá bien parado de ésta o se hundirá.

     Es posible que aquello de “demasiado grande para fracasar”, se llegue a convertir sin más en “demasiado grande”.

     Los tejemanejes de los bancos no deberían estar a la sombra; asimismo las agencias de calificación, no deberían ser pagadas por los propios bancos, sino que deberían ser cosas del estado; el G-20, ha pasado de esto y otras cosas también lógicas.

     La autora dice que “hay que restringir las compensaciones económicas y declarar ilegales riquezas escandalosas porque llevan a las sociedades y al medio ambiente a un punto límite (…) donde el único medio de ocuparse de los desposeídos es mediante balas y gases lacrimógenos.”

     Si los pobres tuvieran “mil al mes”, cuánto sería lo máximo que podría tener un rico; ella dice que cree que “una cifra entre 10 y 20 sería más que suficiente.” En el mundo hay pobres que ganan 1-2 dólares al día, lo que nadie debería ganar; existen personas por debajo de ese umbral; lo que se necesita ahora regular, son los techos, por mucho que los ricos se opongan a estas cosas, o sea, a pesar de que ellos no quieran; y como la cosa tardaría mucho, lo mejor es empezar cuanta antes, ahora mismo.

     La autora cuenta que las tradicionales recetas económicas para salir de la crisis tienen sus topes, a los que ya hemos llegado.

     La solución está en una auténtica transformación verde, lo que no se consigue solo con “cambiar el estilo de vida y las bombillas”.

     “¿Podremos salvar el planeta enfrentados a una casta poderosa que quiere sólo una cosa: todo?” No, por mucho que queramos, no podemos cambiar de golpe y de pronto todo el capitalismo, sino que hemos de convivir con él un tiempo todavía. Tampoco consiste en “echar a los granujas”, pues serían sustituidos por otros por el estilo; no, la cosa sería convencer a los políticos de que la transformación verde ecológica, podría tener su compensación.

     Los políticos deberían asesorarse a todos los niveles para elaborar proyectos ecologistas ambiciosos, y premiar y divulgar aquellos que sean los mejores, incluso si son creados y promovidos por la empresa privada; o sea, propulsar desde todos los niveles la revolución verde.

     No cree que las élites globales financieras, empresariales y políticas quieran cambiar ellos, ni el sistema que tan bien les ha tratado.

     Dice que nos hemos de unir todos, lo mismo que se hace durante las guerras entre países, para salir del bache económico, para impulsar e invertir en la conversión verde y la industria ecológica, o sea, cambiar el modus vivendi de la sociedad; un ejemplo son los chinos, que están invirtiendo bastante en energía solar y eólica; así, si las élites vieran que esto es rentable, serían más proclives a invertir en ellas.

     “Una conversión ecológica de ciertas dimensiones es un cometido para una sociedad con alta tecnología, alta especialización, alta productividad y altos niveles de empleo. Recibiría el apoyo, de toda la población, pues significaría no sólo un medio ambiente mejor, más limpio, más saludable y más respetuoso con el clima, sino también pleno empleo, mejores salarios y nuevos oficios, amén de un fin humanitario y una justificación ética: como en la Segunda Guerra Mundial.”

     Los distintos grupos sociales (sindicatos, agricultores, ecologistas, etc.), por si solos no pueden avanzar, necesitan unirse para llegar al mismo fin.

     Dice que no sólo los que tienen ideas afines deben unirse, sino también con los demás, como los pequeños y medianos empresarios, de cuya unión surgirán discrepancias, aunque lo que hay que buscar es los puntos “donde sea posible avenirse.”

     La cosa sería premiar las buenas ideas acordes con los planteamientos de conversión verde. Como dice ella, se podría crear “una exclusivísima Orden Internacional de Defensores de la Tierra, o los Caballeros Ecologistas”, quienes pudieran tener de forma visible en su casa, o coche o en su chaqueta, que son lo que son, debido a su alta contribución a la conversión medioambiental.

     De entrada, se deberían socializar los bancos, aunque estos siguieran existiendo a nivel local, regional, nacional e internacional, pero como empresas de servicio público y que el crédito sea un bien público, al servicio de la sociedad.

     O sea, no nacionalizar como los suecos, que se han hecho con los bancos para sanearlos, con la intención de devolverlos al cabo de los años, sino socializar de forma permanente.

     “En la India, unos 200.000 campesinos se han suicidado en la última década debido a sus elevadas deudas”, muchos por pedir créditos para comprar semillas modificadas genéticamente e insumos para cultivarlas, pensando que ello les vendría mejor…

     Como la cosa sería usar esta crisis financiera para resolver la crisis medioambiental, “la máxima prioridad sería prestar dinero a empresas e individuos con un proyecto verde”, por lo que habría que exigir a los bancos que dedicaran parte de su capital a estos préstamos.

     La economía verde en Europa da trabajo a 3,4 millones de personas, mientras que las industrias contaminantes convencionales a 2,8 millones; los empleos verdes pueden seguir aumentando.

     Los bancos socializados deberían también dar créditos principalmente a las iniciativas sociales, como son las mutualidades y cooperativas, donde hay participación en gestión y beneficios de todos los participantes, y donde las decisiones se toman de forma democrática; otro ejemplo serían las empresas de “comercio justo.”

     Por qué no se puede elegir democráticamente al presidente de una empresa de la misma forma que se eligen los políticos.  Debería existir formación permanente y la posibilidad de que todo el que quiera se recicle. También es partidaria de las diferencias de sueldo, aunque con limitaciones.

     No puede ella concretar todo de cada empresa, pues cada una es distinta, con distintas características.

     Huye de seguir a ideas drásticas y exclusivas de algún bando, pues cree que la clave debe ser la diversidad.

     Las grandes empresas financieras siguen ganando más, pues han hundido a sus adversarios, y al haber menos competencia, suben los costes por sus servicios, con lo que las ganancias, incluso en la crisis, son astronómicas.

     A los bancos les han prestado los gobiernos dinero, y éstos, en lugar de prestarlo para dar créditos a la gente para que fluya el dinero, pues algunos lo guardan para comprar a los rivales más pequeños cuando vayan cayendo y llegue el momento que estimen oportuno para ello. Se debería incluso socializar las características de los créditos, para que los bancos no especulen tanto.

     Ya sabemos que los bancos lo que quieren es ser demasiado grandes como para fracasar y ser sólo unos pocos sin competencia, para hacer lo que les da la gana.

     También las empresas que han sido rescatadas por los gobiernos (o sea, con dinero del contribuyente), como algunas automovilísticas, deberían seguir la tendencia del esfuerzo social verde y tender a la socialización, pues si siguen igual que antes, mal vamos.

     Espero que les gusten estos resúmenes del libro de Susan George que se titula, como siempre, igual que los resúmenes que de ellos hago. Les aconsejo que si les interesa el tema, se lean el libro en su totalidad, y decirles que tiene la autora, varios libros publicados, que le han ido dando, la fama mundial que ahora tiene. Que los disfruten.

Saludos cordiales:

Servando Blanco.

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