SUS CRISIS, NUESTRAS SOLUCIONES (VII), De Susan George:

SUS CRISIS, NUESTRAS SOLUCIONES (VII), De Susan George:

Capítulo 3:

Lo básico más básico (continuación):

Sigo resumiendo el libro que lleva el título de estos resúmenes.

La autora expone ejemplos del control público del agua, y lo bien que van, como por ejemplo en una zona de Brasil, en la que encima no había una epidemia de cólera que había en el resto del país y en donde habían unos escalones de precios según consumo, de tal forma que cuando los ricos llenaban sus piscinas, subvencionaban el consumo básico de los pobres.

Cuenta como en Cochabamba (Bolivia), el BM, a escondidas entregó la empresa del agua a una entidad privada, que de entrada subió los precios hasta el punto de no poder pagarlos muchos, por lo que se pusieron en huelga durante una semana, en la que murió un adolescente y hubo cientos de heridos; al final ganaron la batalla y volvió el agua a ser un bien público.

Cita un libro la autora en el que se expone que los acuerdos público-privados son “beneficios para las empresas, riesgos para el sector público y costes para la gente”.

Gentes de muy distintos sectores se agrupan en lucha contra la privatización del agua, como son “agricultores, ecologistas, sindicatos, partidos políticos, mujeres, comunidades indígenas, defensores de los derechos humanos, etcétera”.

Da varios ejemplos de distintos estados, y de la importancia de que el agua sea un bien público, donde cobra especial relevancia en Uruguay, donde la constitución declara inconstitucional la privatización del agua.

Las batallas del agua a nivel local, son ganadas con cierta facilidad, ya que la gente sabe lo importante que es un agua limpia y saludable para toda su familia; en cambio, a nivel internacional, por la falta de democracia, la cosa es más difícil, aunque ahí los activistas del agua se hacen oír.

Dice la autora, que aparte de las creencias religiosas, el agua debe ser considerada como sagrada, por lo importante que es para la vida; también señala cómo ésta es fundamental incluso para las religiones, dando ejemplos como el bautismo, rito de iniciación e inclusión en la comunidad de los fieles; símbolo de amor y servicio, ejemplo cuando Jesucristo lavó los pies a sus discípulos; las abluciones de los musulmanes cuando van a participar en los oficios religiosos, como señal de respeto y deseo de pureza ante Alá; el baño en el Ganges, une a los hinduistas con la “Madre India” y con toda la creación.

No debemos permitir que el agua “se degrade, se contamine y quede reducida al vulgar nivel de mercancía.”

Capítulo 4:

El muro del conflicto: ¿tendremos guerra o…?

Antes, de las crisis se salían provocando guerras, lo que aunque cuesta dinero, el gobierno lo saca de los impuestos y del trabajo de sus ciudadanos patrióticos; el país vencedor, también salía con sus recursos aumentados a costa de los de los vencidos.

Los americanos, con la segunda Guerra Mundial, se hicieron la primera potencia, y así llevan unos 60 años; pero la Guerra Fría de Reagan, el que aumento de forma exorbitada el presupuesto en armamento, lo que intentó imitar Rusia, y que lo que hizo fue hundirla y luego con Irak, incluso después de la retirada y encima la guerra contra Afganistán, todo ello hace que el Pentágono gaste el 5% del PIB de USA y no parece disminuir a pesar de la deuda del gobierno.

Antes los bancos prestaban dinero a los estados para poder hacer las guerras, y si no pagaban, los bancos quebraban y ya está, pero ahora el estado da dinero a los bancos para que no quiebren, así 14 billones se gastaron en esto USA, Reino Unido y Europa, lo que equivale a la cuarta parte del PIB mundial; a pesar de esto, los estados siguen gastando dinero en más guerras.

Es mucho el dinero que invierten los países para la guerra, lo que da lugar a muchos puestos de trabajo y ganancias con las exportaciones de armamento, a la vez que se descubren cosas importantes como Internet y el radar, ¿pero no sería más importante invertir ese dinero en investigación y buenos trabajos que no en cosas de la guerra?

En épocas de crisis, se tiende a echar la culpa a alguien de lo que pasa, por lo que algunos gobiernos de derechas, culpan de la pérdida de empleo a los inmigrantes, por lo que expulsan de sus países a los sin papeles, como ocurre en Francia e Italia.

En USA se lee en la prensa, cómo algunos jóvenes persiguen y atacan a personas sin hogar, por el simple hecho de que son gente sin hogar.

La violencia genera dinero, lo que también piensan los grandes magnates americanos, los que algunos invierten en ello, como por ejemplo exhibiciones en centros deportivos de artes marciales mixtas, las que están generando grandes beneficios, más que el boxeo y la lucha libre, cosa que quieren también exportar a Europa y más allá, diciendo que es un negocio seguro. La emisión en televisión de esto, en 2009, creó ganancias de 300 millones de dólares, por lo que los empresarios de la violencia están afilando sus dientes por la gran inversión que supondrá estos espectáculos ultra-violentos.

Aunque hay muchas cosas que en este espectáculo no están permitidas, muchas veces la lona del Octógono está salpicada de sangre, aunque sus organizadores dicen que nunca ha muerto nadie durante las peleas organizadas por ellos.

La violencia gusta a mucha gente. A pesar de las organizaciones pro paz, si se pregunta a la gente si la guerra acabará algún día, el 90% dirá que no. Sin embargo, varios estudiosos del tema discrepan de esto.

Han visto que según la cultura, las guerras pueden fluctuar desde “todo el tiempo” a “no muy a menudo”, e incluso a veces “nunca”; con ello se ve que las cosas de la guerra no es algo biológico, sino cuestión de las distintas culturas.

Han visto que actualmente hay 74 culturas que nunca pelean; las guerras empezaron cuando se veía la posibilidad de “perder cosas importantes, en especial existencias de comida.”

Los investigadores dicen que las batallas organizadas empezaron hace unos 14.000 años, lo que demuestra que no es algo innato en el hombre, sino que depende de la cultura y factores medioambientales como las sequías e inundaciones, o sea cuando el agua y la comida pueden escasear y provocar hambrunas.

Así pues, la guerra “no está tan determinada por mecanismos fisiológicos y neurológicos que no pueda parar”.

Desde la segunda Guerra Mundial, en los países desarrollados, con la democracia, la gente vota que no haya guerras, sino lo contrario.

Los simios, sí se pelean a muerte a veces entre ellos, y a pesar de compartir con nosotros el 98% de los genes, esto no quiere decir que tengamos en el ADN la tendencia a la guerra.

Los simios se pelean entre sí, cuando sus crías son educadas por simios agresivos, o cuando no tienen fácil acceso a la comida, aunque también algunos se encabritan si creen que van a poder con el contrario, o sea, el típico bravucón de patio de escuela también existe entre los simios.

Al depender del petróleo, dependemos de unos pocos países y de que a ellos les dé por aumentar o bajar los precios.

Lo ideal sería obtener energías baratas a partir del sol y del viento, pues éstos nunca faltarán y no cuestan nada, pero los gobiernos se oponen a invertir en ellas e incluso a subvencionarlas en países menos desarrollados; ello provoca tensiones que pueden en el futuro generar conflictos.

La gente pelea cuando hay muchos que optan a bienes  escasos, de ahí que cuando las sociedades son estables, dan lugar a un mundo más estable.

Cuando las mujeres estudian, tienen menos hijos; también son menos propensas que los hombres a la violencia.

En las sociedades democráticas hay mayor igualdad y menos conflictos, pues los bienes están mejor repartidos, aunque algunos con el neoliberalismo se han vuelto más ambiciosos y egoístas.

Sin embargo, si lo básico más básico, el agua, la comida y la energía escasean, el resultado será un derramamiento de sangre, dice la autora.

Hay muchos que piensan que a la naturaleza se puede expoliar al tope con tal de sacar beneficios, y que ello no conlleva a un cambio climático, etc., o sea cosas que acabarán con nosotros. La autora dice que quienes tienen estas ideas, son propensos a los conflictos y que varios de ellos están en cargos de responsabilidad internacionales.

Si las expectativas del cambio climático se cumplen, “El acceso a los recursos, ‘no la religión, la ideología ni el honor nacional’, llegará a ser el principal instigador de la guerra.”

Para muchos científicos el cambio climático está a las puertas, y ello puede generar varios conflictos debido a la escasez dichas.

Conflictos en el que medie el agua, siempre han habido, sobre los que algunos cita la autora y dice que “En la guerra, el agua puede ser un objetivo o un arma”; y que algunos conflictos se pueden resolver por medio de la ley, como ocurre en USA, donde dos o más estados se disputan el uso del mismo agua.

Algunos dicen que las guerras en el futuro, no serán por el petróleo (como ahora), sino por el agua.

Algunos investigadores demuestran la relación entre sequías y conflictos bélicos bastante importantes, así como su alta intensidad, o sea, que conllevan más de 1.000 muertos en combate.

Salvo en las democracias más grandes, en el resto el control del agua no está legislado, o no lo está bien, lo que puede generar conflictos entre los implicados.

“Una gran parte de la población mundial se sostiene gracias a los 200 sistemas fluviales más importantes.” A Asia le corresponde el puesto más peligroso, en concreto en la meseta tibetana, de donde “se abastecen a 10 importantes ríos y al parecer proporcionan agua al 47%, casi la mitad de la humanidad”.

Como siempre, espero que estos resúmenes les sean de interés, y si así es, les aconsejo que se lean el libro del que los extraigo (y que se titula igual que estos resúmenes) en su totalidad, pues sacarán mayor provecho, entretenimiento y sapiencia.

Saludos cordiales:

Servando Blanco.

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