SUS CRISIS, NUESTRAS SOLUCIONES (VI), De Susan George:

SUS CRISIS, NUESTRAS SOLUCIONES (VI), De Susan George:

Vamos ya por el sexto resumen del libro que lleva el mismo título que estos resúmenes, a los que pueden ir desde el primero hasta el actual, en este blog.

Capítulo 3:

Lo básico más básico (Continuación):

“El primer aspecto de la desigualdad hídrica es natural”, en efecto, la primera injusta es la naturaleza, así hoy hay 9 países que poseen el 60% de las “existencias mundiales de agua dulce disponible”. De todas maneras, aunque el cambio climático y las emisiones de CO2 se dejan sentir en todo el mundo, no es posible dar más agua en lugares como Argelia, Australia o Atlanta, aunque sea restringiendo su uso en otros lugares como Barcelona, Berlín o Bélgica.

Ej. la distribución per cápita en Islandia, es de 566.667 m3, mientras que en Kuwait, es sólo de 7 m3; son los casos extremos.

Lo normal son casos más moderados. Está claro que donde escasea, serán más propensos a conflictos, así una norma general es que con menos de 1.700 m3 por persona y año, “una región sufrirá ‘tensión’ hídrica ocasional”; con menos de 1.000 m3 se dirá que sufre “escasez”, lo que es importante para la salud humana y el desarrollo económico.

Para 2030, se supone que las dos terceras partes de la población estarán en una zona de tensión hídrica; en Latinoamérica, es la zona donde más agua hay.

Oriente Medio, el Norte de África y el Sahel, son áridos, aunque muchos de estos sitios tienen más agua que Alemania o que España, por lo que la falta de agua se suele deber a “una distribución mal organizada, corrupta o discriminatoria a favor de los núcleos urbanos.”

Las sequías y los desastres naturales, hacen que incluso zonas ricas en agua, padezcan escasez, como pasa por ejemplo, con Australia, que a pesar de haber tenido 24.000 m3, por la sequía de 10 años y la superpoblación de algunas zonas como el sur y el este, han hecho que la agricultura haya caído en picado, teniendo que abandonar muchos granjeros sus tierras.

USA tiene menos agua que Canadá, con diferencia, y quieren parte del agua de ésta, por lo que luchan a brazo partido para conseguirla, a lo que se oponen, lógicamente, los canadienses.

“El segundo aspecto de la desigualdad hídrica tiene que ver con la distribución entre los diversos sectores de la actividad económica.” El agua, la mayor parte, no es consumida en las casas, a pesar de las piscinas de algunos, sino que ahí se consume un 8-11% del total, y el resto va, en un 70% para la agricultura, un 22% a la industria y el resto (como digo) a los hogares; también depende del tipo de renta según sea alta o baja/media.

USA gasta un 80% en agricultura, lo que es mucho más de lo que sus acuíferos se pueden permitir, pero los lobbies agrícolas hacen mucha presión, por lo que los políticos intentan evitar meterse en estos temas, y encima, los grupos ecologistas tienen en ese país, poca influencia.

En cuanto a la industria, existe diferencia en cuanto a porcentaje gastado, así por ejemplo, las centrales nucleares necesitan mucha agua para enfriarlas y encima como el agua desechada está caliente, más que la temperatura ambiental, ello provoca daños en el ecosistema marino o de agua dulce.

Otra que consume barbaridades de agua es la industria del microchip, así cada pequeño chip de ordenador, requiere 32 kg (aparte de 1,5 kg de combustibles fósiles).

La autora da los siguientes datos: “2,5 litros de agua para producir un litro de petróleo, 2.700 litros una camiseta de algodón, 4.000 un kilo de ternera, y 1.000 los cereales necesarios para producir un solo litro de agrocombustible… esto por sí solo bastaría para excluir a los agrocombustibles como alternativa al petróleo. Las personas acomodadas seguramente ‘consumen’ indirectamente unos 3.000 litros de agua diarios.”

“El tercer aspecto de la desigualdad hídrica tiene carácter social y es el que más daño hace.”

Como todos sabemos, 1.000 millones de personas tienen problemas de acceso al agua potable, lo que es causa de muchas muertes de niños pequeños; está claro que la esperanza de vida aumenta y la mortalidad infantil disminuye cuando se procura a la población agua potable. Muchas madres pobres mezclan los preparados de los biberones con agua sucia, por lo que sus hijos mueren de diarreas (se mueren un mínimo de 2 millones al año).

Según la OMS, menos de 20 m3 por persona y día constituye un “acceso básico” o “falta de acceso”, por lo que tendrá un “muy alto” impacto negativo en la salud; así están más de 1.000 millones de personas.

Solo la mitad de la población tiene en su casa un grifo con agua “lo que garantiza un acceso ‘óptimo’ de 100 litros por persona y día”, lo que tiene “un impacto sanitario ‘muy bajo’”.

Los países emergentes (como China), pasan de la contaminación, siempre que la industria prospere, así quieren “presas gigantes para energía y gestión hídrica”, con lo que se han secado ríos, otros están contaminados por los vertidos industriales, y tampoco le dan importancia a la gestión medioambiental, aunque últimamente se la están planteando más, pero sigue siendo la inversión en ello, 20 veces más pequeña que la de USA, siendo que China tiene cuatro veces más población que USA.

Aunque muchos ven en China una gran oportunidad de negocios, algunos están dando a entender que no es tal, pues están gestionando mal sus recursos hídricos, así, 700 millones de chinos, no tienen acceso a agua potable; mucha está contaminada de ahí que muchas veces se contaminan las aves de corral y los cerdos con virus procedentes de las aguas, con los resultados tan funestos conocidos por los del primer mundo.

Los países del norte ricos, están también sufriendo los problemas de contaminación del agua, tanto por los desechos de las industrias, como por las grandes empresas ganaderas industriales, que tienen problemas para gestionar los excrementos; o el enfriamiento de las centrales nucleares, o las industrias químicas y papelera, que también empobrecen el medioambiente. “El control de la contaminación hídrica y el reciclado de las aguas residuales han llegado a ser actividades milmillonarias.”

Las grandes ciudades de 10 a 20 millones de habitantes actúan como desiertos de cemento; tanto es así, que al extraer tanta agua del subsuelo algunas zonas se han hundido, danto lugar a lo que se llama “desfondamiento”, incluso de calles enteras, como es el caso de Ciudad de México y Pequín.

Los desiertos, ya sean de arena o de hormigón, hacen que la tierra se caliente cada vez más, y como lo que hace disminuir la temperatura es el ciclo hidrológico, si éste se seca, esto hace que aumente mucho más la temperatura.

Las personas se afectan más por la falta de agua que por la temperatura, por lo que los cambios en las lluvias provocarán “migraciones masivas”.

La cosa se está agravando, así el 43% de USA está en situación de “sequía moderada a extrema”, de tal forma que si no llueve pronto, estarán en un grave problema, para el que no están preparados, ni han previsto soluciones.

Muchas empresas y los militares también, se están planteando el control del agua, el que debería ser democrático, tanto el suministro, como el tratamiento y la distribución.

Como el agua es algo fundamental, la empresa privada quiere a toda costa adueñarse de ella, por lo que emplea muchos trucos para ello, así donde está en manos públicas, luchan por adueñarse de ella.

La empresa privada dice que lo puede hacer mejor que el estado, y lucha por ello hasta que lo consigue; entonces suben las tarifas y ofrecen un peor servicio, los que mucha gente no se pueden costear.

La empresa privada, por medio de distintos entes privados y en asociación con instituciones gubernamentales, intenta apoderarse del control del agua, para lo que inventan mil y una triquiñuelas, casi siempre dando a entender lo importante que son esas asociaciones en pro de una mejor gestión del agua potable. Todo porque el agua es un gran negocio.

Por eso de que tienen petróleo y por tanto les sobra el dinero y como no tienen agua, el gobierno saudí, en un foro multitudinario, dijo que gastarían “100 mil millones de dólares en plantas desalinizadoras y otras instalaciones para el tratamiento del agua” y eso que en 2020, no llegarán a 40 millones de personas en todo el país, pero como hay dinero, es un negocio para muchos.

Los diversos entes internacionales semipúblicos o privados, no tendrían éxito, si no tuvieran el respaldo internacional de instituciones intergubernamentales, totalmente públicas, que promocionen la postura neoliberal del agua.

A pesar de las pretensiones de la empresa privada de privatizar el agua, esto no ha sido así, de tal forma que los sistemas públicos es lo normal, salvo en Francia, Gran Bretaña y algunas zonas de España.

La cuestión de que el agua sea un monopolio estatal, se basaba en que así ésta podía tener varios tramos a distinto precio y así se centraba su actuación en mostrar “interés por la eficiencia y la mejor relación coste/beneficio”, es lo que se llama un “monopolio natural”.

Cuando una empresa privada se apodera de este “monopolio natural”, lo que busca es la mayor cantidad de beneficios que puedan, para lo que reducen personal, aumentando los despidos; reducen costes incluso desatendiendo el mantenimiento y la infraestructura. Los barrios pobres tienen peor o nulo servicio; hay que buscar dinero para los altos sueldos de los ejecutivos, muchas veces extranjeros. En manos privadas, el agua nunca será gratuita, ni estará subvencionada.

El BM y el FMI, a tope de economistas en sus plantillas, y no tienen en cuenta estas cosas, por lo que quieren privatizar también el agua.

Pero también las administraciones públicas a veces gestionan mal el agua, bien porque son corruptos, o bien porque las infraestructuras son ineficientes… por lo que cuando fallan, no deben ir a buscar remedio en las organizaciones privadas, sino buscar acuerdos públicos para mejorarlas.

Espero que les estén resultando de interés estos resúmenes; les aconsejo que vayan al libro del que los extraigo (el que se titula como se titulan estos resúmenes) y que se lo lean en su totalidad, pues es realmente interesante e instructivo, como suelen serlos los libros de su autora (Susan George); saludos cordiales:

Servando Blanco.

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