SUS CRISIS, NUESTRAS SOLUCIONES (IV) De Susan George:

Capítulo 3:

Lo básico más básico

Si vivimos en el rico sector de países del Norte, con lluvias regulares, casi ni notaremos el hambre y la sed, pues tendremos cerca un supermercado, y un grifo de agua al que recurrir.

Sin embargo esto no ocurre en todos sitios, ni mucho menos; lo cierto es que en muchos lugares, estos cimientos de la vida, fallan, y por tanto, la solidaridad humana debe empezar por ahí.

La autora dice que analizará por separado la crisis alimentaria de la del agua, aunque desde el principio, como es evidente, se complementan.

En junio de 2009, la FAO anunció, que en los últimos dos años, otros 115 millones de personas más, engrosaron los ya millones de hambrientos (en total, 963, contando con los últimos); 6 meses después, se temía que se incrementaría en 100 millones más; de hecho, se aumenta en 4 millones de hambrientos cada semana, debido a la crisis económica y financiera.

Con la crisis, “las remesas de los emigrados estaban agotándose, mientras que en sus países de origen, se reducían de manera drástica los empleos, las exportaciones y los ingresos familiares.”

Antes de la crisis, los ODM (Objetivos de Desarrollo del Milenio), querían reducir los 800 millones de hambrientos existentes a la mitad; a finales de 2009, se esperaba (cuando se escribió este libro), que las personas gravemente afectadas por el hambre ascendiera a 1063 millones, o sea, casi la mitad más.

El problema del hambre ha sido creado y gestado durante décadas, debido a la negligencia vergonzosa de algunos.

El hambre y las crisis, al igual que la ropa o la música o los muebles, es cuestión, por desgracia, también de modas.

En 1974, debido a la sucesión de catástrofes meteorológicas, los alimentos se convirtieron en un “asunto ‘muy delicado’”.

Debido a esta escasez, se firmaron grandes tratados, lo que fue peor que lo que había, pues se benefició al gran latifundista, mientras que el pequeño propietario, tuvo que abandonar sus tierras y emigrar a las periferias de las ciudades, concentrando cada vez más, las tierras, en manos de unos pocos.

A los activistas les parecía lógico potenciar a los pequeños propietarios, lo que llevaría a un precio de los alimentos estable, accesible y garantizado; también se intentaba que guardaran los excedentes para los años que fueran malos, y así no haber diferencia entre años buenos y malos. “Haciendo (también) que la tecnología fuera más asequible y el crédito más accesible.”

Pretendían asimismo, poner más trabas a los grandes exportadores de cereales de USA.

Estas son algunas de las cosas que pedían los activistas, pero nada de esto ocurrió así, sino todo lo contrario; o sea, la típica frase de el rico es cada vez más rico, y el pobre cada vez más pobre, se volvió a repetir.

En la década de 1980, en los países en desarrollo, y como consecuencia de las malas políticas neoliberales, el hambre aumentó; en el Sur, en la década de 1970, los países se endeudaron más aún si cabe, pero no para invertir en algo que generara ingresos suplementarios, sino para gastar más en armamento, en bienes de consumo importados y destinados a las clases medias y altas, en petróleo a mayor precio, etc.

El FMI y el Banco Mundial idearon los “programas de ajuste estructural”, los que los países endeudados debían seguir, si querían conseguir algún préstamo, los cuales dan a entender que no se cancela una deuda dando de comer a los agricultores locales y a sus conciudadanos a los que venden sus propios productos; así sólo se hace que salgan del hambre los pequeños agricultores y sus usuarios que compran barato y en la moneda local.

Encima también estaba la privatización, así por ejemplo, si el gobierno proporcionaba servicios veterinarios gratis, pero las vacunaciones son privadas y caras, de poco sirve la ayuda estatal, pues el pequeño pastor no puede costearse vacunar a su rebaño, con lo que una enfermedad puede hacer que enferme todo su ganado, y por ello de poco sirven los servicios gratis estatales, si no estaba todo gratis, sino que también hay parte en el sector privado.

Encima, con la crisis, las subvenciones se retiran, por tanto, lo que subvencionaban, se debe ahora hacer pagando todo y a precios mucho más altos, pues la empresa privada ve que no tiene oposición, o sea, que el estado no puede ayudar al pobre, quienes no reciben ya subvenciones, por lo que la empresa privada sube los precios de forma escandalosa.

Lo mismo si habían disfrutado los pequeños agricultores de préstamos a un bajo interés por parte del estado, con la crisis todo esto desaparece, con lo que los pobres caen en manos de los prestamistas, por lo que al final se quedan sin nada.

Todo esto ha llevado a grandes hambrunas como la de Níger entre 2004-2005.

En el 2000, uno de los ODM, era que en 2015 se redujera a la mitad el número de hambrientos (como ya comenté), pero la FAO y el Programa Mundial de Alimentos, dicen que al ritmo que vamos, este objetivo, tardará más de 100 años en conseguirse.

Al ver la cosa como iba, era fácil predecir la crisis, pero esta crisis, no se asemeja en absoluto a otras, ¿por qué?

Hasta no hace mucho, las crisis se daban en determinados países y a determinadas personas; pero la actual, abarca a todo el planeta, es la primera crisis de la época de la globalización neoliberal. La escasez se daba siempre en zonas rurales, pero esta crisis afecta también a las zonas urbanas.

En 2007 y 2008, casi todo el mundo ha sufrido las consecuencias de la crisis, empezando por los más pobres, como los pequeños agricultores, quienes por no poder pagar los alimentos básicos para poder comer diariamente, emigraban a las ciudades, en donde el ciudadano medio gasta aproximadamente el 80% de sus ganancias en alimentos.

Pero esta crisis no es tal para todos, así, las 3 empresas transnacionales más grandes del mundo de cereales, han aumentado sus ganancias en un 55, 86 y 189% cada una en 2007, respecto a las ganancias de 2006.

Para esta crisis se han postulado varias razones, las que citaré ahora  y que irá desarrollando luego algo la autora del libro, lo que también expondré: “1) suministros comunes o agropecuarios y factores de demanda, 2) elementos meteorológicos y climáticos, 3) aumento de los precios del petróleo, 4) mayor demanda de mercados emergentes como China o la India, donde las clases medias están mejorando su dieta, 5) cambio en el uso de la tierra para pasar de los cultivos alimentarios a la producción de agrocombustibles, 6) especulación financiera, y 7) liberalización del comercio.”

La relación entre la oferta y la demanda depende de varios factores, como el rápido aumento de la población, o la ralentización de la producción alimentaria, con la consecuente menor existencia de cereales en el mundo, etc. Todos estos factores eran predecibles, y así y todo se ha producido esta crisis sin precedentes.

China y la India han bajado la producción de cereales en el siglo XXI; de 1980 a 2000, la mayor producción mundial de cereales provenía de estos dos países. Cuando los stocks de cereales han caído drásticamente, han aumentado desproporcionadamente los precios.

Las circunstancias meteorológicas, han hecho que cambiara la producción mundial de cereales, aunque no en cantidades significativas respecto al total de la producción.

El cambio climático debido a la mano del hombre y a su alimentación, están haciendo que aumenten los costes de los alimentos en todo el mundo.

Al aumentar el precio del petróleo, también aumentan los costes de los transportes y producción de los alimentos, sobre todo en las grandes producciones alimentarias de los países ricos, en que se usa gran cantidad de maquinaria, así como fertilizantes, etc; todo ello depende del crudo, el que al aumentar los precios, hacen que aumente los precios de la producción de los alimentos; el precio del transporte a lo largo de todo el mundo, ha aumentado de forma alarmante al aumentar el precio del petróleo.

En cuanto al aumento de la clase media de China e India, que hace que millones de personas se alimenten mejor, lo que conlleva a un mayor gasto y consumo de alimentos, no es del todo exacto.

El consumo anual de cereales en 2006 es “India, 175 Kg; China, 288; promedio mundial, 316; EEUU, 953.”

Algunos países están comprando terrenos cultivables en otras partes del mundo, como en África, para aumentar la producción agrícola. Algunas veces, esto se hace no para ayudar al pequeño agricultor local, sino para aumentar la producción de alimentos destinado a las grandes metrópolis.

Al estar produciendo agrocombustible a partir de maíz y semillas oleaginosas o en Brasil que extrae etanol de la caña de azúcar, hace que la deforestación aumente de forma alarmante.

Se ha demostrado que la producción de biocombustible a partir de maíz y semillas, provoca gases de efecto invernadero mayor que el producido por los combustibles fósiles, como el petróleo; lo que pasa es que es un negocio para algunos.

El biocombustible hace que se gaste mucho más cereal que el consumido como comida para las personas; por ejemplo, llenar un tanque de un todo terreno deportivo, es 100 lt de una vez, que es lo mismo que se gasta en alimentar a una persona durante todo un año.

Así pues, el apoyo de varios gobiernos al uso de agrocombustibles, es una de las importantes causas que han hecho que aumente de forma exagerada el precio de los alimentos.

Espero que les sigan resultando interesantes estos resúmenes, los que hago con la mejor intención, o sea para informar y concienciar, al igual que lo hacen los autores de los libros e informes aquí resumidos por mí. Saludos cordiales:

Servando Blanco.+

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