SUS CRISIS, NUESTRAS SOLUCIONES (III) Por Susan George:

SUS CRISIS, NUESTRAS SOLUCIONES (III) Por Susan George:

Capítulo 2:

El muro de la pobreza y la desigualdad (Continuación):

Habla la autora en el apartado de este capítulo, el titulado: “Estudiar a los ricos, no a los pobres”, cómo este selectivo grupo maneja más dinero líquido, donde no se incluye mas que “efectivo invertible y otros activos fácilmente convertibles” (y por tanto no se incluyen sus posesiones y otros bienes), quienes representan menos del 1% de la población, y que manejan más de 40 billones de dólares, o sea, ellos solos manejan más que el PIB de toda Europa.

Entre los ricos también hay categorías, los cuales aumentaron en 2007 en número, aunque con la crisis algunos pasaron de milmillonarios a simplemente multimillonarios; o sea que los pobrecitos perdieron muchísimo dinero, ironiza la autora.

De todas maneras, se espera que para 2.013, aumente el número de multimillonarios, así como el total de sus líquidos; incluso durante la crisis, algunos han aumentado sus ganancias, de los que la autora dice que sospecha que no se deba a alguna de las sugerencias de sus asesores y otras cosas similares como que sean inversores más avispados, sino que deja en el aire, si no habrá algo más por atrás de toda esta crisis…

Dice que en las sociedades igualitarias, se ha demostrado “que hay más personas que toman parte en actividades comunitarias, culturales, caritativas y deportivas; pertenecen a toda clase de clubes, asociaciones y redes… (lo) que tiene un impacto mensurable en la salud.” Mientras que un nivel social bajo y poca participación social, revierte en una peor salud en las sociedades modernas.

La autora, Susan George, dice que más importante que el estatus económico, para una buena salud es el estatus social relativo, lo que quiere decir, que un buen estatus social conlleva una mejor salud que cuando es malo.

Los que tienen peor estatus, descargan sus frustraciones con los más vulnerables, que generalmente son los niños y las mujeres.

Las sociedades desiguales, y por tanto los trabajos en los que impera la desigualdad, tienen mayor abundancia de violencia y mala salud.

De normal los ricos son más sanos y felices que los pobres, pero esto no se debe tanto al dinero, sino más bien a la posición social; por ejemplo, “los griegos como promedio, son el doble de pobres que los americanos. Gastan por persona la mitad en asistencia médica, y sus hospitales tienen mucho menos equipamiento de alta tecnología; sin embargo, los griegos tienen una mayor esperanza de vida que los americanos, y su tasa de mortalidad infantil, es un 40% menor.”

Estos estudios sobre desigualdad, se basan en los estudios publicados por el epidemiólogo Richard Wilkinson.

Sin embargo, hay otros autores que afirman que cuanto más ricos, más felices son las personas.

Japón, que es un país rico e igualitario, está a la cabeza de los índices favorables de salud y vida, mientras que USA, que es de los más dispares en cuanto a igualdad, en lo relativo a la esperanza de vida, ocupa el lugar trigésimo en el mundo desarrollado, mientras que Japón es el primero.

En la década de 1.950, USA era un estado más igualitario, lo que repercutía en una mejor salud y una menor violencia; así por ejemplo, “a finales de la década de 1.980, se observó que el niño americano promedio era más ansioso que el paciente psiquiátrico infantil de la década de 1.950.”

Una sociedad igualitaria, en principio podría parecer que puede salir más cara, pero en realidad, sale más barata, pues de lo contrario “la enfermedad, el crimen, la mala salud, el estrés y todos los demás impactos suponen costes enormes, también de carácter financiero.” Características estas últimas, como digo, más frecuentes en las sociedades en las que hay mayor desigualdad.

En cuanto a la cooperación y cuidado del medio ambiente, son también mayores en las sociedades igualitarias.

La autora deja ver claro cómo son preferibles las sociedades igualitarias en casi todo; por ejemplo, también en innovación y creatividad, en el desarrollo del talento de las personas (como por ejemplo el de las mujeres), etc.

“Las sociedades menos igualitarias son también sin lugar a dudas las más neoliberales y las más disfuncionales desde innumerables puntos de vista…”

En cuanto a cómo afecta esta crisis a los países del Sur, en principio se dijo que no les afectaría, y que los países emergentes “podrían ‘desconectarse’ de los efectos de la crisis.” Pero no ha sido así, sino lo contrario.

Cuanto más pobre se sea (y más si se es pobre en un país pobre), las pérdidas de poder adquisitivo afectan más, ya que si lo poco que tienes te lo quitan, te quedas prácticamente sin nada, incluso sin techo y sin comida; mientras que los que más tienen, aunque disminuya su poder adquisitivo, siempre les queda algo, además, el estado ayuda más en los países ricos a sus pobres también; la familia también puede ayudar, pero hasta cierto punto.

La autora cita algunos ejemplos (que yo no expongo) de cómo golpeó durante la crisis en la década de 1.990, sobre todo a los pobres de los países pobres y de los emergentes…

Con las políticas neoliberales, aumentan las desigualdades de clases, y así los ricos hacen trabajar más a los pobres, en peores condiciones y con salarios más bajos, a la vez que suben los precios lo más que pueden; con ello la desigualdad es cada vez mayor.

“A principios de 2.009, la UNESCO hizo el cálculo aproximado de que los 390 millones de africanos más pobres perderían ese año otro 20% de su renta”, por la caída libre de los precios de las materias primas, y “han muerto entre 200.000 y 400.000 bebés y niños más en todo el mundo, sobre todo a causa de desnutrición grave.”

La alimentación inadecuada deformará las mentes y los cuerpos de millones de niños, que aunque sobrevivan, tendrán graves lesiones cognitivas.

“Países que dependen de exportaciones de productos manufacturados, como China, Corea, la India o Malasia, sufrirán mientras la curva de expansión comercial siga siendo horizontal.”

En cada país, durante los últimos 20 años, ha aumentado “la brecha de ingresos entre el 10% de arriba y el 10% de abajo, lo que significa que en todas partes las recompensas se desplazan hacia arriba.”

En USA, en la década de 1.960, la diferencia entre el presidente de una empresa y un trabajador medio llegaba a estar en la proporción de 60 ó 70 a 1; en la actualidad la proporción es de 450 ó 500 a 1, y sigue subiendo. Esto es grosso modo, pues la realidad es más compleja, dice la autora. Esto también es aplicable a Australia, Alemania, Hong Kong, Holanda y Sudáfrica.

“Los inmigrantes de países pobres que trabajan en el Norte llevan años aportando a sus países de origen más ingresos que la ayuda exterior.” Como los inmigrantes son los primeros en perder sus empleos, sus ayudas caerán drásticamente, encima, la ayuda de los países ricos a los pobres, ha disminuido también drásticamente debido a la crisis.

No debemos pensar que los ricos van a ayudar a los más pobres; esto tampoco ocurre con los africanos, donde los africanos ricos robaron el 60% de los préstamos exteriores enviados para fomentar el desarrollo africano, los que fueron a parar a cuentas que dichos ladrones africanos tenían en los bancos del primer mundo.

El dinero robado, no sólo por los grandes dictadores típicos, sino por los ricos ladrones africanos, “casi triplicaba la deuda externa del continente, que en 2.004 era de 227.000 millones de dólares.” Pues lo robado, junto a los intereses, “asciende a unos 607.000 millones de dólares rapiñados al erario público.”

Como el dinero robado había que devolverlo, ya que eran préstamos, los gobiernos deudores han disminuido el presupuesto dedicado por ejemplo a educación y sanidad, haciendo auténticas sangrías sobre la gente corriente años tras año, y sin haber gozado ellos de dichos préstamos; pues como dije, robaron aproximadamente el 60% de la ayuda, lo cual hay que devolver en su totalidad, más los intereses.

Del dinero robado, el 90% procedía de fuentes públicas importantes como el FMI y el Banco Mundial; ¿si ellos no se daban cuenta que lo robaban, qué pasa, que eran incompetentes, o bien sabían que era robado y no hacían nada para impedirlo, y por tanto eran cómplices de los robos?

En los paraísos fiscales, la afluencia del 20% “corresponden a los individuos más ricos de los países más pobres.”

De ahí que la autora vuelva a decir: “Estudiemos a los ricos, no a los pobres.”

Cuando en 1.980 se inició la revolución neoliberal, en USA, el 38% del gasto era para programas centrados en las personas, el 41% para la esfera militar y el 21% para la empresa privada; en 2.007, el primero disminuyó hasta el 32%, el segundo aumentó al 45% y el tercero aumentó hasta el 23%. Así dicho, parece poco, pero por lo enorme del presupuesto norteamericano, cada punto porcentual, corresponde a decenas de miles de millones de dólares… Aquí no se incluyen los rescates financieros, ni los gastos sin precedentes en presupuestos militares de 2.009 y 2.010.

Espero que este tercer resumen del libro, que se titula como el título que llevan estos resúmenes, les parezca interesante, como lo es el libro leído en su totalidad; saludos cordiales:

Servando Blanco.

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