SUS CRISIS, NUESTRAS SOLUCIONES (I):

SUS CRISIS, NUESTRAS SOLUCIONES (I):

Este libro de la popular activista Susan George, lo voy a resumir siguiendo el mismo sistema que suelo hacer en este blog; espero que les guste y aunque lo cierto es que el primer capítulo trata de cómo los bancos y entidades financieras nos metieron en la crisis, creo que es adecuado para este foro, por los temas siguientes y porque también habla de los pobres del primer mundo. Ya lo veremos, pues el resumen del libro no especifica mucho sobre lo que trata todo el libro.

La separación en “muros” de los capítulos, según pone la introducción, se refiere a los muros de las cárceles que nos imponen las élites de las clases ricas.

Este libro está editado por Intermon Oxfam-Icaria, o sea, que es de temas solidarios y por un mundo más justo y sostenible.

Ahí va:

 

Capítulo 1:

El muro de las finanzas:

La creación de la crisis, fue debida a los bancos, sus créditos y sus disparatados productos financieros, los que, en su totalidad, sólo comprendían unas pocas personas de cada banco.

El problema de los banqueros es su desmedida codicia por cada vez más y más dinero, aunque para ello deban mentir y abusar del prójimo; cosas que siguen haciendo, a pesar de haber tenido los gobiernos que salir en su ayuda, con el dinero de los impuestos de muchas generaciones (y de las venideras también) de los contribuyentes.

Si los préstamos y los productos financieros, se tomaran como un bien y un servicio público, es cuando cumplirían su función, no como ahora, cuyo único fin es el lucro de los banqueros.

El problema de los que gobiernan el mundo, es que tienen claro lo de “todo para ellos” y nada para el resto; a este grupo de personas es al que la autora llama “La clase de Devan”.

Después de la Segunda Guerra Mundial, se intentó que las clases dominantes, no lo fueran tanto, para dar a los demás “cierta seguridad económica, educación, asistencia sanitaria, pensiones y unos servicios públicos decentes”; por aquella época, los ricos pagaban un 90% de sus ganancias; en 2009, los que pasan de una determinada cantidad de ganancias, se les descuenta un 35%; aunque los ricos, muchas veces tienen a contables y abogados que consiguen que paguen menos o incluso, nada.

La derecha ha ido creando una serie de organismos, publicaciones y todo tipo de cosas, con la finalidad de cambiar la mentalidad de las personas, y que así todos estén de acuerdo con las elites gobernantes de derechas, mientras la izquierda, con el poco dinero disponible, se ha encargado de mejorar las precarias condiciones de vida de algunas determinadas personas pobres. O sea, que la derecha ha conseguido cambiar la mentalidad de los EEUU, por lo  que a la larga, los proyectos de la izquierda fracasan por la falta de un clima ideológico y político propicio.

Introducen tanto la doctrina neoliberal por distintos medios, que incluso gente mal pagada en sus trabajos y sin futuro, votan a favor de los que los tienen en esas lastimosas condiciones de vida; y encima, contentos con ello.

Con la liberalización de los mercados, el capital y los inversores, se marcharon de repente a aquellas zonas con mano de obra barata, y donde el estado no se metiera en sus asuntos, como con leyes restrictivas a favor de los obreros o para preservar el medio ambiente, etc., con lo que el primer mundo se quedó sin esas empresas.

En occidente, la crisis se instaura en el 2007-2008, pero en Asia, Sudamérica y otros sitios, la habían sufrido una década antes; y siguen con la crisis debido a la nuestra, junto con Rusia y otros países del sur; así algunos se suicidaban por no poder alimentar a su familia, otros se alcoholizaban, etc.

En USA, se congelaron los sueldos de los trabajadores durante décadas, de manera que las ganancias iban solo para los accionistas y ejecutivos, de tal forma que los trabajadores iban hipotecando sus casas, pero no para comprar “tonterías”, sino para pagar la factura de la luz y la asistencia médica.

En los últimos años el consumo cayó radicalmente porque no había dinero para ello, pues todo se iba en pagar las hipotecas, cada vez más hipotecadas.

Si el trabajador no tiene dinero para consumir, no puede comprar lo que producen, es más, tiene que comprar lo que les viene más barato de China u otros países emergentes, cuyos trabajadores tienen aún menos dinero que nosotros, los del primer mundo, hasta el punto de que no pueden ni comprarse los móviles que ellos mismos fabrican y que compramos los “arruinados” occidentales.

Pero todo ello lleva a un estancamiento; encima como los ricos se las apañan para no pagar impuestos, pues el gobierno se nutre sólo de la clase media y baja, para poder mantener unos cada vez peores servicios, ya que cada vez hay menos dinero para ello.

Con esto se llega al estancamiento de la economía, con una excesiva capacidad industrial desaprovechada y un exceso de bienes sin vender.

La industria financiera a principios del siglo XXI, superaba con creces a la industria manufacturera, y encima las ganancias eran mucho más rápidas y cómodas, pues se evitaban los costes y tiempos de la producción y las pesadas ventas que conllevan las manufacturas.

El mundo de las finanzas fue creando burbuja tras burbuja; los bancos fabricaban dinero que no tenían y al final, lógicamente, las finanzas quebraron, pues todo el entramado era ficticio; pero como los estados salieron al rescate de los financieros para que el sistema no hiciera crac, al final ocurrió lo de siempre, que quien más lo pagó fue el chófer del autobús, el zapatero, el panadero, el oficinista, etc., o sea, aquellos que ni siquiera tenían la posibilidad de enriquecerse con las finanzas, ya que no tenían la posibilidad de jugar con ellas, pues no disponían de dinero para ello; y encima ahora se ven que deben pagar las deudas que el estado prestó a los grandes financieros y los bancos, para que volviera a fluir el dinero y se generara confianza y la gente consumiera otra vez.

Antes, los banqueros ayudaban al propietario y a las empresas locales, que eran las que el banquero conocía y de las que se podía fiar. Pero en los últimos tiempos, los bancos compran y venden a niveles internacionales, y así, más que diversificar el riesgo, lo que han hecho, es extender el riesgo.

Han querido llegar a ser “demasiado grandes como para fracasar”; esta codicia desmedida, los ha llevado a mentir con tal de obtener beneficios rápidos.

Un banco comercial es el de toda la vida, donde nos ingresan la nómina, y al que pedimos un crédito para el coche y la casa. El banco estudia nuestras posibilidades y nos presta o no el dinero, el cual debemos devolver más los intereses en un tiempo relativamente pronto.

El banco de inversión es el que hace negocios de cierta magnitud, el que presta a las empresas e incluso a los gobiernos.

Pero estos dos tipos de bancos, en los últimos tiempos han cambiado por el afán de ganancias rápidas.

Estos dos bancos se mantuvieron separados por ley desde la Gran Depresión en 1929; pero debido a las grandes presiones por parte de los bancos, la ley fue revocada 25 años después.

Con esto, empezaron a hacerse fusiones enormes (prohibidas antes por esa ley) y monstruosas, con el fin de hacerse demasiado grandes y que nadie pudiera vencerlos; así pues, debido a la diversidad de servicios que ofrecían, ya no se llamaban bancos, sino “corporaciones de servicios financieros”.

Estos entes son tan grandes y poderosos, que estaban incluso en disposición de poder comprar al gobierno si lo deseaban.

Los jóvenes talentos empezaron a crear productos cada vez más exóticos, cuyo nombre genérico eran “vehículos”, pues transportaban dinero de un lugar a otro, aunque en realidad lo que hacían, era propagar y ser difusores del riesgo.

Antes, los banqueros asumían la responsabilidad si un cliente no pagaba, pero desde hace poco, esta posibilidad, la comparten los banqueros con las aseguradoras, las cuales son las que asumen el riesgo de mora; por ello, los banqueros se arriesgan más concediendo créditos a gran cantidad de clientes, de tal manera que “la deuda pendiente ‘teórica’ era de casi 60 billones de dólares, cifra que supera el PIB del mundo entero”.

Los bancos vendían los créditos que habían efectuado, y que ofrecían de nuevo a otras personas, los cuales generaban grandes ganancias; cuanto más caro era el producto, mayor posibilidad de que se reembolsara más dinero y más seguro era que generara ganancias.

La autora lo explica diciendo, que con las hipotecas, se hacían unas salchichas que después cortaban en partes, y las volvían a vender como productos nuevos.

Los créditos hipotecarios fueron los más importantes, así la gente se hipotecaba varias veces, siempre que el valor del inmueble actual, fuera mayor que la deuda que se pedía, pues el valor de las propiedades subía como la espuma.

Algunos incluso se hipotecaban con una segunda vivienda, la cual pensaban o bien alquilar o bien vender en el futuro, más cara de lo que la compraron, por supuesto.

Como los financieros veían que la cosa funcionaba, o sea que se enriquecían rápidamente, pensaron en también ofrecer esas acciones (las partes de las salchichas) a los más pobres, para lo que debían hipotecar su casa, para poder comprar las acciones que emitían dichas entidades, con la cosa de que si después no cumplían y no pagaban, siempre se podrían quedar con sus casas, de las que los habrían echado previamente. Esta era la teoría.

A los más pobres les engañaron con su jerga y mala fe, de tal forma que aunque al principio pagaban muy poco, pronto lo que debían pagar se duplicaba o triplicaba, con lo que no tenían para pagar.

La gente falseaba los datos, diciendo que ganaban una cantidad (para obtener crédito con que comprar las partes de las salchichas), cuando en realidad ganaban mucho menos, lo que no les importaba a los bancos, pues sabían que se iban a quedar con sus propiedades.

Los pobres, generalmente negros y latinos, vieron cómo en seguida los intereses de sus hipotecas empezaron a subir, incluso por encima del valor de sus sueldos, con lo que de pronto, gran cantidad de personas, dejaron de pagar sus deudas.

En 2008, 3 millones doscientas mil casas de norteamericanos estaban embargadas por los acreedores; y en abril de 2009, siguieron subiendo las casas embargadas en proporción, más que el año anterior…

Espero que el primer resumen de este interesante libro, les haya sido grato, como a mí lo está siendo su lectura entera; saludos cordiales:

Servando Blanco.

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