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SUS CRISIS, NUESTRAS SOLUCIONES (VI), De Susan George:

Domingo, marzo 20th, 2011

SUS CRISIS, NUESTRAS SOLUCIONES (VI), De Susan George:

Vamos ya por el sexto resumen del libro que lleva el mismo título que estos resúmenes, a los que pueden ir desde el primero hasta el actual, en este blog.

Capítulo 3:

Lo básico más básico (Continuación):

“El primer aspecto de la desigualdad hídrica es natural”, en efecto, la primera injusta es la naturaleza, así hoy hay 9 países que poseen el 60% de las “existencias mundiales de agua dulce disponible”. De todas maneras, aunque el cambio climático y las emisiones de CO2 se dejan sentir en todo el mundo, no es posible dar más agua en lugares como Argelia, Australia o Atlanta, aunque sea restringiendo su uso en otros lugares como Barcelona, Berlín o Bélgica.

Ej. la distribución per cápita en Islandia, es de 566.667 m3, mientras que en Kuwait, es sólo de 7 m3; son los casos extremos.

Lo normal son casos más moderados. Está claro que donde escasea, serán más propensos a conflictos, así una norma general es que con menos de 1.700 m3 por persona y año, “una región sufrirá ‘tensión’ hídrica ocasional”; con menos de 1.000 m3 se dirá que sufre “escasez”, lo que es importante para la salud humana y el desarrollo económico.

Para 2030, se supone que las dos terceras partes de la población estarán en una zona de tensión hídrica; en Latinoamérica, es la zona donde más agua hay.

Oriente Medio, el Norte de África y el Sahel, son áridos, aunque muchos de estos sitios tienen más agua que Alemania o que España, por lo que la falta de agua se suele deber a “una distribución mal organizada, corrupta o discriminatoria a favor de los núcleos urbanos.”

Las sequías y los desastres naturales, hacen que incluso zonas ricas en agua, padezcan escasez, como pasa por ejemplo, con Australia, que a pesar de haber tenido 24.000 m3, por la sequía de 10 años y la superpoblación de algunas zonas como el sur y el este, han hecho que la agricultura haya caído en picado, teniendo que abandonar muchos granjeros sus tierras.

USA tiene menos agua que Canadá, con diferencia, y quieren parte del agua de ésta, por lo que luchan a brazo partido para conseguirla, a lo que se oponen, lógicamente, los canadienses.

“El segundo aspecto de la desigualdad hídrica tiene que ver con la distribución entre los diversos sectores de la actividad económica.” El agua, la mayor parte, no es consumida en las casas, a pesar de las piscinas de algunos, sino que ahí se consume un 8-11% del total, y el resto va, en un 70% para la agricultura, un 22% a la industria y el resto (como digo) a los hogares; también depende del tipo de renta según sea alta o baja/media.

USA gasta un 80% en agricultura, lo que es mucho más de lo que sus acuíferos se pueden permitir, pero los lobbies agrícolas hacen mucha presión, por lo que los políticos intentan evitar meterse en estos temas, y encima, los grupos ecologistas tienen en ese país, poca influencia.

En cuanto a la industria, existe diferencia en cuanto a porcentaje gastado, así por ejemplo, las centrales nucleares necesitan mucha agua para enfriarlas y encima como el agua desechada está caliente, más que la temperatura ambiental, ello provoca daños en el ecosistema marino o de agua dulce.

Otra que consume barbaridades de agua es la industria del microchip, así cada pequeño chip de ordenador, requiere 32 kg (aparte de 1,5 kg de combustibles fósiles).

La autora da los siguientes datos: “2,5 litros de agua para producir un litro de petróleo, 2.700 litros una camiseta de algodón, 4.000 un kilo de ternera, y 1.000 los cereales necesarios para producir un solo litro de agrocombustible… esto por sí solo bastaría para excluir a los agrocombustibles como alternativa al petróleo. Las personas acomodadas seguramente ‘consumen’ indirectamente unos 3.000 litros de agua diarios.”

“El tercer aspecto de la desigualdad hídrica tiene carácter social y es el que más daño hace.”

Como todos sabemos, 1.000 millones de personas tienen problemas de acceso al agua potable, lo que es causa de muchas muertes de niños pequeños; está claro que la esperanza de vida aumenta y la mortalidad infantil disminuye cuando se procura a la población agua potable. Muchas madres pobres mezclan los preparados de los biberones con agua sucia, por lo que sus hijos mueren de diarreas (se mueren un mínimo de 2 millones al año).

Según la OMS, menos de 20 m3 por persona y día constituye un “acceso básico” o “falta de acceso”, por lo que tendrá un “muy alto” impacto negativo en la salud; así están más de 1.000 millones de personas.

Solo la mitad de la población tiene en su casa un grifo con agua “lo que garantiza un acceso ‘óptimo’ de 100 litros por persona y día”, lo que tiene “un impacto sanitario ‘muy bajo’”.

Los países emergentes (como China), pasan de la contaminación, siempre que la industria prospere, así quieren “presas gigantes para energía y gestión hídrica”, con lo que se han secado ríos, otros están contaminados por los vertidos industriales, y tampoco le dan importancia a la gestión medioambiental, aunque últimamente se la están planteando más, pero sigue siendo la inversión en ello, 20 veces más pequeña que la de USA, siendo que China tiene cuatro veces más población que USA.

Aunque muchos ven en China una gran oportunidad de negocios, algunos están dando a entender que no es tal, pues están gestionando mal sus recursos hídricos, así, 700 millones de chinos, no tienen acceso a agua potable; mucha está contaminada de ahí que muchas veces se contaminan las aves de corral y los cerdos con virus procedentes de las aguas, con los resultados tan funestos conocidos por los del primer mundo.

Los países del norte ricos, están también sufriendo los problemas de contaminación del agua, tanto por los desechos de las industrias, como por las grandes empresas ganaderas industriales, que tienen problemas para gestionar los excrementos; o el enfriamiento de las centrales nucleares, o las industrias químicas y papelera, que también empobrecen el medioambiente. “El control de la contaminación hídrica y el reciclado de las aguas residuales han llegado a ser actividades milmillonarias.”

Las grandes ciudades de 10 a 20 millones de habitantes actúan como desiertos de cemento; tanto es así, que al extraer tanta agua del subsuelo algunas zonas se han hundido, danto lugar a lo que se llama “desfondamiento”, incluso de calles enteras, como es el caso de Ciudad de México y Pequín.

Los desiertos, ya sean de arena o de hormigón, hacen que la tierra se caliente cada vez más, y como lo que hace disminuir la temperatura es el ciclo hidrológico, si éste se seca, esto hace que aumente mucho más la temperatura.

Las personas se afectan más por la falta de agua que por la temperatura, por lo que los cambios en las lluvias provocarán “migraciones masivas”.

La cosa se está agravando, así el 43% de USA está en situación de “sequía moderada a extrema”, de tal forma que si no llueve pronto, estarán en un grave problema, para el que no están preparados, ni han previsto soluciones.

Muchas empresas y los militares también, se están planteando el control del agua, el que debería ser democrático, tanto el suministro, como el tratamiento y la distribución.

Como el agua es algo fundamental, la empresa privada quiere a toda costa adueñarse de ella, por lo que emplea muchos trucos para ello, así donde está en manos públicas, luchan por adueñarse de ella.

La empresa privada dice que lo puede hacer mejor que el estado, y lucha por ello hasta que lo consigue; entonces suben las tarifas y ofrecen un peor servicio, los que mucha gente no se pueden costear.

La empresa privada, por medio de distintos entes privados y en asociación con instituciones gubernamentales, intenta apoderarse del control del agua, para lo que inventan mil y una triquiñuelas, casi siempre dando a entender lo importante que son esas asociaciones en pro de una mejor gestión del agua potable. Todo porque el agua es un gran negocio.

Por eso de que tienen petróleo y por tanto les sobra el dinero y como no tienen agua, el gobierno saudí, en un foro multitudinario, dijo que gastarían “100 mil millones de dólares en plantas desalinizadoras y otras instalaciones para el tratamiento del agua” y eso que en 2020, no llegarán a 40 millones de personas en todo el país, pero como hay dinero, es un negocio para muchos.

Los diversos entes internacionales semipúblicos o privados, no tendrían éxito, si no tuvieran el respaldo internacional de instituciones intergubernamentales, totalmente públicas, que promocionen la postura neoliberal del agua.

A pesar de las pretensiones de la empresa privada de privatizar el agua, esto no ha sido así, de tal forma que los sistemas públicos es lo normal, salvo en Francia, Gran Bretaña y algunas zonas de España.

La cuestión de que el agua sea un monopolio estatal, se basaba en que así ésta podía tener varios tramos a distinto precio y así se centraba su actuación en mostrar “interés por la eficiencia y la mejor relación coste/beneficio”, es lo que se llama un “monopolio natural”.

Cuando una empresa privada se apodera de este “monopolio natural”, lo que busca es la mayor cantidad de beneficios que puedan, para lo que reducen personal, aumentando los despidos; reducen costes incluso desatendiendo el mantenimiento y la infraestructura. Los barrios pobres tienen peor o nulo servicio; hay que buscar dinero para los altos sueldos de los ejecutivos, muchas veces extranjeros. En manos privadas, el agua nunca será gratuita, ni estará subvencionada.

El BM y el FMI, a tope de economistas en sus plantillas, y no tienen en cuenta estas cosas, por lo que quieren privatizar también el agua.

Pero también las administraciones públicas a veces gestionan mal el agua, bien porque son corruptos, o bien porque las infraestructuras son ineficientes… por lo que cuando fallan, no deben ir a buscar remedio en las organizaciones privadas, sino buscar acuerdos públicos para mejorarlas.

Espero que les estén resultando de interés estos resúmenes; les aconsejo que vayan al libro del que los extraigo (el que se titula como se titulan estos resúmenes) y que se lo lean en su totalidad, pues es realmente interesante e instructivo, como suelen serlos los libros de su autora (Susan George); saludos cordiales:

Servando Blanco.

SUS CRISIS, NUESTRAS SOLUCIONES (V), De Susan George:

Domingo, marzo 6th, 2011

SUS CRISIS, NUESTRAS SOLUCIONES (V), De Susan George:

Capítulo 3:

Lo básico más básico (continuación):

En cuanto a la causa 6, la especulación financiera, esta palabra (especulación), según en qué contexto, parece inocente, pero en otros, es bastante sucia.

Los agricultores del primer mundo, quieren saber, antes de plantar los productos, su precio de venta; es por ello por lo que a éstos se les llama “mercados ‘de futuros’”. Por ello, antes de cultivar, venden sus cosechas por adelantado, y luego ellos cultivan lo ya vendido, o sea, que entregan la mercancía después.

Los fabricantes de galletas, quieren saber por adelantado a qué precios podrán vender sus productos seis meses después; y con respecto a esto, ellos compran los cereales y el azúcar a un precio garantizado y ya garantizada también la venta.

A los que compran los productos pensando en que luego van a aumentar o disminuir los precios, se les llama especuladores.

En USA, los “mercados de futuro”, existen desde hace 160 años; desde esa época a ahora, estos mercados se han vuelto mucho más competitivos y comercian con gran cantidad de productos, aunque su fin es el mismo, “compensar el riesgo”.

Con la burbuja inmobiliaria y su caos, muchos inversores han ido a invertir en este negocio de los alimentos, aunque para invertir aquí, hay que tener mucho dinero, como unos 100.000 dólares cada uno.

Esto ha sido tan importante, que en 2003, los inversores habían invertido en esas mercancías unos 13 millones de dólares; y en 2008, las inversiones se habían multiplicado por 20, o sea, eran unos 260.000 millones de dólares. Como comprenderán, este dinero no era de agricultores ni de vendedores de galletas, no, es de grandes especuladores.

El séptimo factor, el comercio: en el sistema neoliberal, la palabra más ansiada es “comercio libre”, mientras que la más odiada, es “proteccionismo”.

Mientras que el proteger a la familia, el hogar y otras cosas por el estilo, lo encontramos normal, se considera un anatema dicha palabra cuando se asocia al mercado y los negocios.

Empobrecer al vecino, supone elevar al país a costa del otro, lo que se consigue aumentando los aranceles para los productos importados, o bien devaluar la moneda para favorecer las exportaciones propias, al estar nuestros productos más baratos que otros que tengan una moneda alta.

Los europeos van a USA a comprar porque su moneda es más baja; los americanos exigen a los chinos que suban su moneda, para evitar las importaciones de sus productos a tan bajos precios.

Estos son juegos que los estados no dicen claramente, pero que hacen para hundir al contrario y subir ellos.

USA y Europa muchas veces favorecen el “dumping”, esto es, vender por debajo del valor de la producción propia, bien para ganar más mercados (pues venden más barato que los agricultores locales de otros sitios, a los que hunden), o bien por el hecho de, aunque sea, ganarse algo de dinero con esas producciones. Esto puede hacerse, debido a las grandes subvenciones que reciben de sus propios estados, los productores.

USA permite que entren productos del tercer mundo que estén recién cosechados, frescos, a los que les baja los aranceles; sin embargo, se los suben y una barbaridad a los productos elaborados. O sea, USA es la que siempre elaborará los productos, y así no permite al tercer mundo salir de la pobreza, al no permitir esas industrias en el mundo en desarrollo.

Muchas veces, los productos a elaborar en el primer mundo, deben recorrer gran cantidad de km, y una vez elaborados, cuando se venden, también recorren una gran cantidad de km; por ejemplo, las galletas danesas se venden en USA y Norteamérica a su vez manda galletas a Dinamarca… ¿no sería más razonable intercambiar las recetas?

La autora dice “que más comercio no es de ningún modo la solución a la crisis alimentaria, o para el caso, de ninguna crisis”.

El problema es que tal como están los negocios ahora, ocurre lo de siempre, o sea, que el rico es cada vez más rico, mientras que el pobre es cada vez más pobre.

Para los mercados, los pobres no son nada, no les interesan, pues ni son consumidores ni productores, por lo que no les importan lo más mínimo, no cuentan para ellos.

Sería posible imaginar que una economía globalizadora, capitalista y de mercado libre, podría “garantizar a todos los habitantes de la tierra el acceso a una dieta adecuada”.

Los activistas quieren cambiar el término “seguridad alimentaria”, por el de “soberanía alimentaria”, puesto que la primera, a pesar de que es una buena definición, no dice nada acerca de quién controla realmente toda la cadena, o sea que “la definición oficial no dice nada sobre el lugar de origen de la comida, quién la produjo (…) cómo era de grande la explotación, etc”, ni dónde, cómo y quienes la procesaron ni dónde se vendieron, etc, etc.

Muchos países del Norte de África y Oriente Medio, debido a que tienen petróleo y gas, pueden con lo que exportan, garantizar una alimentación adecuada a su población por medio de importaciones de alimentos, por lo que en teoría pueden alimentarlos, pero no pueden hablar de “soberanía alimentaria”, en donde el pequeño sector agrícola casi no existe.

Soberanía alimentaria quiere decir “quién transforma, quién controla el marketing, quién se beneficia, etc.”, el mundo no está a favor de ello, aunque se intenta hacer en algunos sitios, pero siempre a pequeños niveles, en un plano local o regional.

Por desgracia, los que tienen el poder en sus manos, no piensan en los pobres que no tienen qué comer, cuando muchas veces la solución está en ellos, simplemente con ayudar al pequeño propietario; estos pobres, son capaces hasta de arriesgar su vida, con tal de “llegar a tierras más propicias”.

Sigue el libro diciendo, que hace 30 años, que se sabe lo que funciona y lo que no; así no funciona la colectivización, a no ser que la comunidad lo haya escogido tras un debate riguroso; tampoco funcionan “las adquisiciones de tierra por la agroindustria”, ni los sistemas en los que los productores son “una pieza más del engranaje agricultura-capital”.

Lo que funciona es la atención a las granjas familiares y la tenencia de tierras, tener en cuenta a los agricultores sin tierra, garantizar precios por si los mercados fallan, y si el productor no garantiza los precios por ser muy pobre, que se lo asegure el estado u organismos como el Banco Mundial, creando un fondo para ello.

Deberían apoyar más al agricultor local, con cosas como crear un stock de reserva, favoreciendo los cultivos alimentarios, más que para agrocombustible, etc. Dar marcha atrás en lo que el neoliberalismo ha perjudicado al pequeño agricultor; en definitiva, alimentar a las personas, aunque con ello no gane dinero el capital internacional.

Pero la cosa no va por este camino, sino lo contrario; es por ello que cuando la autora acabó el libro, se oía que iba a haber una hambruna que afectaría a 20 millones de africanos de Somalia, Etiopía, Uganda y Kenia. O sea, los pobres empeoran en lugar de mejorar.

Parte dos. Agua, el producto capitalista perfecto:

Vivimos en una sociedad capitalista, en la que el agua es sumamente importante, y lo que intentan los poderosos, es que el agua sea un producto de mercado, y si fuera posible que el mercado pudiera abarcarlo del todo; las causas son:

–                             “El agua es rara y escasa”, aunque el 70% del globo es agua, ésta no es dulce, sino salada; sólo un 1% es dulce, más otro 2% que está en los polos, pero que no sabemos aprovecharla. Los recursos abundantes cuestan poco, y ocurre lo contrario con el agua, así “cuanto más escaso es un bien, más elevado es su precio”.

–                             “El agua es indispensable”: todo ser vivo está formado por agua y necesita de ella continuamente, así por ejemplo, el hombre según su grasa, tendrá entre el 45 y el 75% del peso de agua.

–                             “No se puede incrementar el abastecimiento de agua dulce”, no sabemos cómo aumentar el agua dulce y tendemos a lo contrario, a acabar con ella entre los desiertos y las grandes ciudades, con lo que se tiende a una escasez, ya no sólo del agua, sino también de todos los alimentos.

–                             “El agua no tienen sustitutos”, cuando no tenemos de un determinado producto, lo cambiamos por otro; esto es posible con todo menos con el agua, nada puede sustituirla.

Si tuviéramos un economista capitalista liberal y un economista emprendedor, quienes vieran las características dichas aquí, concluirían en que este producto “es una mina de oro y un sueño hecho realidad”. Sus características son:

–                             “El mercado para este bien es permanente”

–                             “La demanda de este bien se incrementará de forma regular, incluso exponencial”

–                             “Lógicamente, a continuación vendrá un aumento de los precios”.

–                             Por este producto, a los consumidores se les puede cobrar prácticamente cualquier precio.

Esto es posible, donde el agua está en manos privadas. Debería ser un bien público para la humanidad, pues no hemos de pensar, con lo necesaria que es, que la empresa privada, si le dejan, abuse de la importancia de la misma para obtener mayores beneficios.

No se debe pensar en que debería ser gratis, aunque sí que estuviera sometida a un control democrático y no por el mercado en función de la oferta y la demanda.

Hay que ver que no es lo mismo lo que gasta el pobre en su tetera o al ducharse, que lo que gasta el rico en llenar su piscina, o el agricultor que despilfarra el agua…

Espero que estos resúmenes les resulten algo interesantes, pues el libro lo es en realidad, y mucho; saludos cordiales:

Servando Blanco.