Archive for agosto, 2010

DE INTERÉS PÚBLICO (IV): Salud, educación, agua y saneamiento para todos:

Lunes, agosto 23rd, 2010

 

Este es el cuarto y último extracto del informe de Oxfam, que lleva este nombre, y que como les comento en resúmenes anteriores, les aconsejo que lo lean (gratuitamente pueden descargarlo en la Web de Intermón Oxfam) en su totalidad, pues los datos son realmente interesantes.

 

Resumo ya, la última parte:

Algunos países como Kenia, han logrado la educación primaria gratuita para todos, con lo que se han beneficiado 1,2 millones de niños de dicho país, muchos de ellos, niñas.

Sin embargo, gran parte de los países en desarrollo, han fracasado y no pueden dar a sus ciudadanos educación básica, atención sanitaria, agua y saneamiento para todos, por lo que los gobiernos de esos países, deben:

  • Cambiar la agenda política.
  • Luchar contra la corrupción y establecer mecanismos de rendición de cuentas.
  • Fortalecer las capacidades del sector público.

  • Luchar por la igualdad de la mujer, y

  • Garantizar el derecho a los servicios, eliminando su cobro a los usuarios.

Ver cómo algunos países en desarrollo avanzan en sus políticas sociales, sirven a otros de acicate para cambiar dichas políticas sociales, para que los más pobres, tengan acceso a los servicios esenciales, cosas que las personas esperan como un derecho.

Dependiendo de las elites de los países en desarrollo, así son más proclives a servicios sociales o no; por ejemplo, a las elites agrícolas, les interesa tener una mano de obra barata, mal retribuida y analfabeta, que no se asocie contra el empresario, quien suele tener una relación casi feudal con sus asalariados; por suerte, a medida que se urbanizan las zonas, esto desaparece.

Por fortuna, las elites actuales prestan bastante atención a la educación, aunque no tanto a la sanidad, el agua y los saneamientos.

Si de los servicios públicos no se pueden beneficiar también los ricos, es muy probable que terminen desapareciendo, pues las clases sociales privilegiadas, no los subvencionarán, por lo que es mejor hacer servicios con carácter universal, para toda la población, como sanidad gratis para todos, con lo que a los ricos no les importan tanto que les suban los impuestos para subvencionar éstos, pues también ellos se beneficiarán.

Hay que promocionar la participación de las mujeres y las niñas en todos los sectores, para llegar a la igualdad de oportunidades.

Cuando hay mujeres profesoras, se ve que las niñas siguen sus estudios de secundaria más que cuando existen menos mujeres en dichos puestos. También si en centros sanitarios trabajan mujeres, a ellas acuden más mujeres y niñas, a preguntar y solucionar sus problemas de salud, que si solo existen hombres, aunque sean también gratuitos.

Se ha pues, de promocionar el empleo de las mujeres en estos trabajos.

Están protegiendo más a las mujeres y a las niñas de los abusos, tanto en los trabajos como en los hogares. El que se encarcele a profesores y alumnos que han provocado violencia de género, hace que las mujeres y niñas denuncien más los abusos, pues piensan que les van a hacer más caso y que la violencia no quedará encubierta.

Cuando el estado trabaja conjuntamente con los movimientos de las mujeres, se obtienen mejores resultados para las mujeres, que cuando cada uno trabaja por separado. Está esto demostrado, y este informe que resumo, da varios ejemplos de ello en distintos países.

Cambiando las leyes para promover la igualdad y los derechos de las mujeres, se consiguen mayores cotas de participación en la vida pública de las mujeres, con lo que también se tratan más los problemas de las mujeres; por ejemplo, en India, se ve que donde el gobierno tiene más mujeres, existen más letrinas y mejores instalaciones de agua para las castas más bajas de ese país.

Cuando el pueblo se alfabetiza, incluidas las mujeres, éstas se cuestionan ciertas cosas que antes se daban por normales, con lo que a veces se cambian las creencias, si éstas se consideran erróneas.

Cito textualmente: “Eliminando el cobro de la educación y la sanidad básicas en 20 países africanos, se podría salvar la vida de 250.000 niños y niñas cada año”.

Una vez se hacen gratuitos los servicios comentados en este informe, ya luego es más difícil que otros gobiernos den marcha atrás, pues son muchas las ventajas de la gratuidad de los mismos, sobre todo para los pobres. Claro que para la gratuidad de la educación y la sanidad, hay que hacer políticas en las que los costes se puedan pagar por los estados.

En algunos sitios se pagan seguros sanitarios comunitarios, en donde por una pequeña cantidad periódica, se tiene derecho a personal sanitario y medicamentos esenciales gratis o a muy bajo coste; pero hay veces que los más pobres ni siquiera eso pueden pagar, y encima muchos que pueden pagar, no aceptan este sistema, por lo que no pagan, con lo que el estado debe hacer gratis la sanidad en los centros públicos, aunque les cueste mucho financiarlos.

El agua, como he citado en otros artículos de esta serie, sí debe cobrarse, pues es un bien escaso y hay que hacer tomar conciencia de ello; pero hay distintas formas de hacerlo, por ejemplo, en Sudáfrica, los primeros 6.000 litros son gratis, lo cual es el equivalente a 25 litros/día y por persona, el resto se paga; en otros sitios como en zonas de Brasil, los primeros 10.000 litros se cobran al precio de 4.000, etc.

La corrupción, depende de la sociedad, así si en ésta la ley no se cumple y no se tiene confianza en los organismos estatales, se puede dar la corrupción.

El estado debe impedir en sí mismo la corrupción, a lo que ayuda una democracia multipartidista, una prensa libre y una sociedad civil emergente; todas las cuales influyen en que se haga pública la corrupción y se condene a los corruptos.

El hacer que los trabajadores del sector público tengan unas buenas condiciones de trabajo, hacen que éstos sean más reacios a la corrupción que si no las tienen; de esta forma, las políticas sociales de los gobiernos, se cumplen mejor que si tienen por ejemplo un salario bajo, en cuyo caso serían más proclives al soborno.

De todas maneras, la corrupción es algo complejo que también se da en los países ricos y contra lo que todos debemos luchar.

Se debe dar a los ciudadanos el poder de controlar a los servicios públicos, pero no sólo a los que pagan, pues si no, los pobres no tendrían voz ni voto; no, toda la ciudadanía debe tener acceso al control de la corrupción.

El estado debe conseguir por todos los medios, que el trabajador se sienta orgulloso de trabajar en el sector público, ya que por ejemplo, si gana muy poco, la gente le dirá que por qué pierde el tiempo, por ejemplo en dar clases, si gana una miseria.

Aumentar el número de profesionales sanitarios y profesores, depende de varios factores y planificación a corto y largo plazo. Es preferible contratar a profesores y sanitarios con formación y experiencia, y luego, si sobran plazas, buscar a otros junto con los sindicatos; el objetivo debe ser que esos trabajos se profesionalicen plenamente en pocos años.

De todas maneras, la participación de la sociedad civil en el control de las organizaciones, solo ocurre en unos pocos países en desarrollo.

La forma de financiar la educación y la sanidad es a través de los impuestos, pero los ricos de los países pobres, muchas veces no los pagan, y si lo hacen, se las arreglan para pagar poco, con lo que no se pueden tener más servicios de calidad para ricos y pobres. En Sudáfrica por ejemplo, ponen fuertes multas a quienes defrauden impuestos.

Los países ricos deben donar con la finalidad de que el dinero sea usado en los servicios públicos de los países pobres; pero también se debe exigir rendición de cuentas, eficiencia y transparencia, cosas que no pueden existir en algunos países.

Aunque se prefiera esto que a invertir en proyectos, es posible que para algunas cosas, sea preferible la ayuda para proyectos.

La dependencia de la ayuda, no debe intervenir en el buen desarrollo de la democracia de los receptores, sino favorecerla.

Todos tienen derecho a emigrar, incluso los profesores y personal sanitario, pero hay que intentar que éstos no dejen sus puestos en los países de origen, en busca de mejores sueldos, sino darles posibilidades de que se desarrollen en sus propios países.

Los países ricos deben ocupar sus vacantes a base de personal del lugar, aunque les salga más caro formarlos que traerlos de fuera ya formados.

Si las personas con pocos estudios emigran, ellos pueden aumentar el dinero del país de origen, con las remesas que les mandan a sus familiares.

Hay unos 60 países, en los que posiblemente haya que cancelar la deuda externa; así por ejemplo, no se puede exigir a Bangladesh que pague la deuda, cuando tiene 50 millones de personas que viven con menos de un dólar al día; otro ejemplo es Sudáfrica, donde 11.700 millones de dólares, son los intereses de la deuda que contrajo en la época del apartheid.

Los compromisos de ayuda, deben ser a largo plazo, para que los países pobres que vayan bien encaminados, no ponerles (y cito textualmente): “políticas económicas perjudiciales, como privatizaciones inadecuadas o una liberalización comercial rápida e indiscriminada, como requisito previo para recibir ayuda”.

El Banco Mundial, debe, con su influencia, hacer que los pobres, no paguen por usar la sanidad y educación básica.

Hasta aquí llega el resumen de este interesante e instructivo informe de Oxfam; les recomiendo su lectura completa, al que pueden acceder, repito, en la Web de Intermón Oxfam.

Saludos cordiales:

Servando Blanco.

 

DE INTERÉS PÚBLICO (III): Salud, educación, agua y saneamiento para todos.

Miércoles, agosto 11th, 2010

 

Sigo haciendo un extracto (la tercera parte) del informe de Intermón Oxfam que lleva este nombre:

Algunos países como Corea del Sur y Chile, tienen seguros sanitarios privados, que sirven principalmente a los más ricos, mientras que la atención de los pobres, es por parte del gobierno. En Chile, la empresa privada se ocupa casi del total del suministro del agua potable  y del  saneamiento, aunque fuertemente regulado por el gobierno; así y todo, el control es difícil, siendo grandes las desigualdades del servicio, con aumento de los costes y una provisión sesgada.

Lo malo de la empresa privada es que hace servicios innecesarios si el cliente paga, por ejemplo, el 40% de los partos en 1997 en Chile, fueron por cesárea, pues así aumenta el costo del servicio y el tiempo de hospitalización.

Si eres pobre, muchas veces estas empresas no te cubren y por tanto te quedas sin servicios.

Cuando las multinacionales firman contratos con los gobiernos, suelen ser en condiciones muy favorables para éstas, quienes casi siempre benefician al rico y perjudican al pobre. Son unas pocas multinacionales las que controlan el grueso del mercado.

Cuando los gobiernos a veces quieren cancelar sus contratos con las multinacionales al ver que no son rentables para sus conciudadanos más pobres, tienen grandes problemas, incluso hay que recurrir a los tribunales muchas veces. No es tan fácil librarse de ellas.

Las multinacionales son de normal las que regulan el agua, pero también están metiéndose en los servicios sanitarios en todo el mundo.

Eso de lo “privado bueno, público malo”, no es verdad, y en algunos casos incluso ocurre lo contrario.

El BM (Banco Mundial) ha llegado a decir: “las mejoras en la eficiencia se consiguieron a costa de un incremento de la carga impuesta a los grupos de ingresos más bajos”, o sea, que los pobres pagan más.

Lo malo es que en algunas economías débiles, los mecanismos de control sobre la empresa privada, son también débiles, por lo que a veces se les escapa de las manos, haciendo éstas en ocasiones barbaridades con tal de aumentar las ganancias.

La empresa privada, para surtir estos servicios, dice que ella es más eficaz; sin embargo, muchos estudios ven que el estado fracasa al rendirse incondicionalmente al mercado (el que no es garantía de éxito); así, el FMI (Fondo Monetario Internacional) dice: “Buena parte de la defensa de las asociaciones público-privadas descansa en la eficiencia relativa del sector privado. Aunque hay abundante literatura sobre el tema, la teoría es ambigua y la evidencia variada”.

La empresa privada es eficaz, cuando está bien regulada, los mercados son competitivos y los usuarios están bien informados.

Aunque se ha visto que es el estado el que garantiza una buena gestión de la empresa privada, el BM y el FMI, están apostando más por ésta última para que se privaticen los servicios.

Cuando los países en desarrollo piden préstamos al FMI y al BM, éstos les suelen poner condiciones, como que privaticen ciertos servicios, o que exista una mayor implicación de la empresa privada en servicios como el agua y la sanidad.

También es cierto que las dificultades de los estados de saldar sus deudas con los donantes, hace que la empresa privada en esos sitios no tenga calidad, no sea equitativa, ni eficaz los servicios públicos para los pobres, pues el estado les permite de todo, con tal de saldar la deuda; aparte del compromiso poco serio de los gobiernos al más alto nivel.

El BM y otros, deberían ayudar más a esos gobiernos en lugar de dejar los estados en manos de las empresas privadas.

Aunque las multinacionales muchas veces no cumplen sus contratos, si el país en desarrollo intenta cancelarlos, éstas suelen demandarlos, aunque sean ellas las primeras en incumplirlos.

La mayor parte de las personas son contrarias a la privatización de los servicios citados en los artículos sobre este informe.

Algunos países como Suecia, Noruega y Dinamarca han hecho estatales sus servicios de suministro de agua, y sin embargo están de acuerdo en que éstos servicios se privaticen en el mundo en desarrollo; lo mismo para los servicios sanitarios.

Cuando la empresa privada y el estado fracasan, se suele recurrir al sector no lucrativo, como iglesias (ej: cristianas en África), organizaciones benéficas y ONGs.

Muchas veces este sector no lucrativo, es apoyado y ayudado por los países en desarrollo donde actúan, con lo que se maximiza su buena labor, y salen así todos ganando.

La Unión Africana, calcula que los países pobres pierden aproximadamente 500 millones de dólares al año, en educar a su personal sanitario, el cual luego emigra al primer mundo, en busca de un mejor sueldo y mejores condiciones de vida. Por ejemplo, en USA hay más médicos indios por mil habitantes que en la propia India. Otro ejemplo, USA cree que su personal de enfermería aumentará hasta 800.000 en el 2020, los cuales se creen (para eso están cambiando las leyes) que casi todos vendrán de fuera; en realidad con los norteamericanos que quieren estudiar esto se superarían con creces las plazas, pero les sale más barato traerlos ya formados de fuera.

Los países ricos no están proporcionando la ayuda económica que debieran ni de la forma adecuada.

En 2005, se presionó de gran manera a los países ricos, quienes acordaron que en 2010, en conjunto, aumentaría la ayuda en 40.000 millones de dólares, para en el 2015, llegar al pretendido 0,7% por cada país. Pero esto no se está cumpliendo.

Al ser las ayudas escasas y erráticas, y no como se comprometieron, hace que los gobiernos receptores, no puedan pagar los salarios a tiempo, ni que puedan retener al personal con experiencia, ni que se puedan arriesgar a contratar a nuevo personal; todo lo cual hace que disminuyan los objetivos, como el de disminuir la mortalidad infantil.

El dinero, en lugar de aumentar, a veces hasta disminuye, con lo que los proyectos que empezaron, se ven comprometidos; encima, a veces, la ayuda sólo llega a países de renta media y no a los de baja; cuánto menos a las zonas rurales y las periferias de las ciudades de los países pobres.

Existen aproximadamente 40 millones de infestados con el VIH, casi todos en zonas empobrecidas; si se cumplen los mejores pronósticos, sólo 1,8 millones de personas podrán medicarse contra ella.

Muchas veces las ayudas sólo se dirigen contra el Sida, la tuberculosis y la malaria, pero no para reforzar los sistemas sanitarios en general, para los cuales, sólo se destinan el 20% de la ayuda para sanidad, porcentaje en el que se incluyen los sueldos del personal sanitario.

Para educación, a pesar de los avances de los países en desarrollo, la ayuda de los ricos es muy pequeña, y según la UNESCO, harían falta 17.000 millones de dólares más al año, para que 100 millones de niños y niñas asistan a la escuela de primaria, y para que las mujeres analfabetas aprendan a leer y escribir.

La ayuda, aparte de escasa, sólo ha llegado a unos 16 países de los 37 gobiernos que presentaron los planes que exigían los ricos para acceder a sus donaciones; de los 16 harían incluso falta otros 430 millones de dólares, para que la ayuda fuera completa.

A pesar de que muchos países en 2005 aseguraron que iban a cancelar la deuda a los países en desarrollo, no en todos los países ha sido así, ni mucho menos; son más los países en los que no se ha cancelado que en los que sí. De todas maneras se dice que con el tiempo, se cancelará a más países su deuda, para que inviertan en educación y salud.

Cito textualmente: “La falta de coordinación de la ayuda y el excesivo peso que tienen la asistencia técnica y los proyectos restan valor al dinero que los países ricos destinan a la ayuda al desarrollo”.

A veces, la ayuda sin coordinar, se desperdicia y no se utiliza, por lo que se suele preferir la ayuda pública, aunque ésta sea menor y tarde más, pero está mejor coordinada, que no cada ente privado ponga sus condiciones de forma arbitraria cada uno, con lo que a veces se dan, por ejemplo, ayudas para lo mismo.

Gastar algo en Asistencia Técnica (como formación, becas, estudios y asesoría técnica), está bien; pero es que a veces, más del 70% de la ayuda se gasta en esto, de tal forma que por ejemplo en Mozambique, los países ricos gastan 350 millones de dólares al año en 3.500 expertos técnicos de sus propios países, mientras que 100.000 trabajadores del sector público de Mozambique, reciben un total de 74 millones de dólares en sus sueldos, por lo que se quiere disminuir dicha asistencia técnica. No se desea aumentar el sueldo de los profesionales de los países pobres por parte de los donantes, sino contratar a los técnicos de los países ricos, aunque en comparación sus honorarios sean astronómicos.

En ocasiones los donantes quieren que el material necesario para los proyectos se compre en su mismo país, y no en el del en desarrollo, con lo que dicho material suele estar sobrevalorado, y encima no se ayuda al empresario del país receptor.

Los países donantes, deberían donar, más que a sus proyectos en concreto, a los servicios públicos de los gobiernos de los pobres, para que éstos tengan para salarios, materiales, libros de texto y medicinas, cosas que tanta falta hacen en sus países. Algunos hacen esto, pero todavía es insuficiente e ínfima la cantidad así donada.

Personal cualificado suelen irse a otro sitio, o incluso a ONGs internacionales que trabajan ahí, donde trabajan como conductores o intérpretes, pues ganan más así, que en sus trabajos estatales.

Espero que estos resúmenes les estén resultando de provecho; saludos cordiales:

Servando Blanco.